LAS ILUSIONES OPTICAS
Ejemplos de como la vista y nuestro cerebro nos juegan a veces malas pasadas.

Pica en las imagenes para verlas mejor. 
Bienvenidos al Blog de un apasionado por el ilusionismo y la magia en Málaga (ESPAÑA)
Observa cómo cada lado del triangulo está formado por 4 montones de diferente número de habichuelas. Puedes ver en el lado superior como el vértice izquierdo hay un montón de 4 habichuelas, luego le sigue un montón de 3, luego uno de 2, y luego otro de 4 formando otro vértice del triangulo. Una vez tengas construido el dibujo de la figura 1, tendrás un total de 9 montones de habichuelas.
Explica al público que cada “lado” del triangulo está formado por 13 objetos. Cuenta claramente las habichuelas de cada lado (o sea, las de los 4 montones que forman cada lado) y el público verá cómo el mago dice la verdad: 1,2,3,4.... 5, 6...... 7,8,9.....10,11,12,13. (En realidad los 4 objetos que están en los vértices del triangulo se cuentas dos veces).
Ahora entrega a un espectador una de las habichuelas que te han sobrado en la construcción del triangulo (las cuales tendrás en una de tus manos), rogándole que la coloque encima de cualquier montón del triangulo. Una vez hecho esto, y según el lado del triangulo elegido por el espectador para dejar el objeto, el mago hará varios movimientos, pasando algunas habichuelas de un lado a otro. Sin embargo, a pesar de haber un objeto de más, cada vez que se cuenten el número de objetos en cada hilera..... ¡ siempre habrá 13! ¡El objeto dejado en el triangulo por el espectador habrá desaparecido!.
La técnica a seguir es la siguiente: el secreto básico consiste en levantar objetos de uno de los montones que están en los vértices (cuyos objetos se cuentas dos veces) y pasarlos a uno cualquiera de los dos montones del centro donde hay 2 ó 3 objetos (los cuáles se cuentan sólo una vez).
Si el espectador coloca el objeto sobre un montón del “centro” (de 2 ó 3 objetos), el movimiento esencial consistirá en mover un objeto del ángulo de esta hilera y pasarlo al centro de otra hilera adyacente. Una vez hecho este movimiento, cuando se cuenten de nuevo los objetos de cada hilera.... ¡siempre habrá 13 en cada una de ellas! O sea, parece como si el objeto depositado en el “triangulo” por el espectador desapareciese al cabo de un instante.
Como sea que el movimiento anterior tienes que hacerlo cada vez que quieras hacer “desaparecer” un objeto, una vez hecho dicho movimiento puedes coger un objeto de uno de los 2 montones “centrales” y pasarlo al otro montón en la misma hilera. Esta acción no afecta al contaje de los objetos de cada hilera, pero desde el lado del público parece como si el mago lo único que hace es mover varias habichuelas “de un lado a otro”.
Si el espectador coloca el objeto en un montón de 4 objetos (en los vértices del triangulo), entonces hay que hacer dos movimientos esenciales para que el objeto pueda “desaparecer”: mueve un objeto de este montón y colócalo en uno de los dos montones “centrales”. Luego mueve un objeto de uno de los montones que están en los vértices de la hilera y pásalo a uno de los montones “centrales” de una de las hileras adyacentes.
Todo esto que acabas de leer puede parecerle complicado, pero si me sigues con el material en las manos verás que los movimientos son muy evidentes, y se realizan en un abrir y cerrar de ojos. Cuando practiques el juego un par de veces, enseguida comprenderás la serie de movimientos a realizar para que, a pesar de ir colocando objetos en el “triangulo”, siempre aparezcan 13 en cada lado del mismo.
Lo ideal es hacer el experimento 5 veces, haciendo que un espectador coloque 5 objetos en el “triangulo”, contando cada vez los “lados” del mismo para demostrar que cada vez que entra un objeto en el “triangulo” , desaparece misteriosamente.
Para una “presentación” eficaz, tienes que contar los objetos rápidamente. Cada vez que el espectador coloca un nuevo objeto en el “triangulo” tiene que hacerlo también de forma rápida, y lo mismo hace el mago cuando cuenta los objetos. De esta forma, el ritmo de los contajes es cada vez más rápido, produciéndose una hilariosa y extraña situación ante ante la desaparición de cada objeto. Después de 5 “desapariciones” el público ya estará convencido de que pueden ir desapareciendo objetos todo el día. Recoge todas las habichuelas y colócalas de nuevo dentro de la botellita y deja que cada espectador piense lo que quiera. ¡Tu ya has demostrado el misterio del triangulo de las Bermudas!.
EFECTO: Pides tres monedas y las hechas sobre la mesa, te vuelves de espalda a la misma y pides que uno de los espectadores voltee una de las monedas (o sea: si está de cara que la ponga de cruz o viceversa) y que diga en voz alta “vuelvo”, que hagan lo mismo cuantos espectadores quieran y cuantas veces quieran cada uno, volviendo cada vez la moneda que quieran e incluso cambiándola de sitio en la mesa. Cuando se cansen les pide que te lo digan, que tapen una de las monedas (la que quieran). Tu te vuelves, les miras a los ojos y dices: “¡Cruz!”. Destapada la moneda se ve que, efectivamente, estaba de cruz.
El juego se repite con diferentes vueltas, diferentes veces, tapan una moneda, te vuelves, les miras a los ojos y aciertas la posición de la moneda tapada.
MATERIAL NECESARIO: Tres monedas (da igual el tamaño y el valor, pueden ser iguales las tres o diferentes).
SECRETO: Pide tres monedas.
Pide que la coloquen sobre la mesa en cualquier posición.
Fíjate, en cuantas de ellas están con la cruz hacia arriba: si hay un número par de monedas ( o ninguna ) cruz arriba, piensa en la palabra “par”, si hay algún número impar piensa en la palabra “impar”. Procura que no se den cuenta en que tu te fijas; quiero decir, mira las monedas sin hacerlas mucho caso cuando hablas con los espectadores.
Vuélvete de espaldas a los espectadores y a las monedas. Cierra tus ojos. (te encontraras mejor).
Pídeles que vuelvan una de las monedas que quieran y que cada vez que vuelvan digan en voz alta la palabra “vuelvo”, que lo hagan sin prisas.
Esto ultimo es importante porque cada vez que digan “vuelvo”, tu tienes que cambiar la palabra que tienes en mente. Quiero decir que si la palabra que tienes es par ( porque por ejemplo, no había ninguna moneda cruz al comienzo ) y te digan “vuelvo” tu piensas en impar y al siguiente “vuelvo” piensas en par y así sucesivamente.
Al final, cuando tus espectadores decidan parar, pides que tapen con la mano una moneda cualquiera. Tu tendrás en tu pensamiento una de las dos palabras, par o impar. Supongamos como ejemplo que es la palabra par.
Una vez vuelto hacia los espectadores, fíjate, sin darle importancia, en las dos monedas destapadas y por cada cruz que veas cambia tu palabra pensada, o sea, si hay una sola cruz cambia de par a impar ( en mi ejemplo ); si hay dos cruces, cambia de par a impar y luego a par de nuevo, etc...
Al final te quedarás con una palabra en la mente. Mira a los ojos de los espectadores y simula concentrarte en la mirada.
Anuncia en voz alta como está la moneda tapada, que invariablemente estará cara arriba si acabaste pensando la palabra impar. Y esto sucede sean las que sean las vueltas que dan las monedas, y sean las que sean las monedas que volteen cada vez, y sea cual sea la moneda que tapen.
La magia es un puente que te permite ir del mundo visible hacia el invisible.
Y aprender las lecciones de ambos
mundos.