lunes, 14 de abril de 2008

HARRY HOUDINI MAGICIAN - BIOGRAPHY






HARRY HOUDINI











Harry Houdini (Budapest, Hungría 24 de marzo de 1874Detroit, Michigan, Estados Unidos 31 de octubre de 1926), ilusionista estadounidense de origen judío, de verdadero nombre Ehrich Weiss. Emigrado con sus padres a Estados Unidos, se establecieron en Appleton, Wisconsin. Adoptó el nombre artístico de Houdini en honor al mago francés Robert-Houdin. Si bien empezó como trapecista en 1882, se dedicó finalmente a la magia. Aunque era profesional en todas las ramas de la magia, era conocido por sus escapismos imposibles, gracias a una gran resistencia física que adquirió con una fuerte preparación en el gimnasio.
Adquirió asimismo una gran erudición en historia de la magia y llegó a acumular una formidable biblioteca especializada en la materia que posteriormente legó a la
Biblioteca del Congreso de Washington. Al morir su madre, quedó tan afectado por quienes explotaban la credulidad de la gente diciendo poder contactar con difuntos del otro mundo que consagró su vida a desenmascarar a los falsos mediums, reproduciendo y denunciando sus trucos y publicando artículos en revistas sobre sus trucos y la psicología del engaño.
Concebía la magia como un espectáculo en sí misma y demostró gran habilidad para liberarse del interior de cajas fuertes arrojadas al mar, de camisas de fuerza colgado boca abajo de rascacielos, y de toda suerte de esposas, cuerdas, baúles cerrados con candados y cadenas de cualquier tipo.
Harry Houdini antes de morir, preparó una prueba definitiva contra el tan aborrecido
espiritismo. Creó un código que comunicaría a su mujer si le era posible en el plazo de diez años tras su muerte. Se dice que ningún médium consiguió comunicarle el código correcto.
Tabla de contenidos
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Origen.




Su familia judía emigró a Estados Unidos, donde se nacionalizaría poco después, cuando sólo tenía cuatro años. Vivieron en Appleton, Wisconsin y posteriormente se mudarían a Nueva York. El pequeño Ehrich no tuvo una infancia fácil, ni una educación formal y las dificultades eran algo habitual en la familia. Hay quien dice que a los 11 años trabajó como aprendiz de cerrajero y se sabe que pasó por algún circo como contorsionista, además de hacer de mensajero y hacer algún número en los espectáculos de frikis. Siempre tuvo un gran apego por su madre, algo que marcó su vida y que a veces llegaron a calificar en cierto modo de «enfermizo». Uno de sus cuatro hermanos, Hardeen, le ayudaría intermitentemente en sus primeras presentaciones de magia a los 15 años. Leyó y aprendió todo lo que pudo al respecto; de hecho el nombre artístico que tomó fue un homenaje al mítico Robert-Houdin, considerado el «padre de la magia moderna».
Aunque comenzó su carrera como mago haciendo juegos de cartas y otros efectos, pronto comenzó a considerar practicar el escapismo. En aquella época algunos espiritistas invocaban fantasmas mientras permanecían atados, para evitar sospechas de fraude. Houdini comprendió que se liberaban secretamente para manipular la escena con efectos mágicos, que aseguraban eran reales. Houdini decidió que tal vez «escaparse» podía ser un número en sí mismo.

Escapes





Metamorphosis.




Uno de los escapes clásicos que se asocian con Houdini es La Metamorfosis, que tanto en la época como en el futuro inspiraría múltiples variantes. El ilusionista era atado e introducido dentro de un saco, a su vez dentro de un baul, todo ello era atado y sujetado con candados. Entonces una ayudante subía encima del baul, levantaba una cortina y 3, 2, 1… Al instante siguiente la cortina bajaba mostrando a un Houdini liberado en el lugar que ocupaba la ayudante.
Entonces se abría el baul y se desataban todas las cuerdas del saco para mostrar a la asistente dentro de la caja: ambos se habían intercambiado o metamorfoseado con el mejor arte de la magia. Este número sigue siendo espectacular hoy en día cuando se ejecuta con presteza y habilidad. Se cree que Houdini ejecutó este número más de diez mil veces en toda su carrera.
La ayudante de Houdini en Metamorfosis solía ser Beatrice Rahner, una joven morena, de pequeña estatura, que acabaría enamorando al mago. Se convertiría pronto en Bess Houdini, su mujer, allá por 1894. Bess le acompañaría durante el resto de su vida, mas nunca llegaron a tener hijos.

Esposas.




Las habilidades de Houdini para liberarse de ataduras con cuerdas, cadenas con candados y otras situaciones complicadas encantaban al público. Hizo un largo viaje por Europa de cuatro años, cosechando grandes éxitos y aumentando así su propia leyenda (también se dijo que pudo haber aprovechado para hacer espía enterándose de secretos rusos y alemanes). De esa época le viene el sobrenombre de «Rey de las Esposas», que utilizaría durante largo tiempo.
Lo que solía hacer Houdini era presentarse en una ciudad ante el jefe de la policía local, o en la prisión, junto a un grupo de periodistas. Proponía su reto, que era publicado en los periódicos y comentado en la ciudad. Luego el mago era encerrado, atado, o encadenado. Cuando conseguía liberarse, su hazaña obtenía nueva promoción en la prensa. En cierto modo fue un precursor de la autopromoción o publicity: aumentaba y mejoraba la imagen y percepción de sus hazañas tanto antes como después de haberlas realizado, alcanzando cotas cada vez más altas.
A veces ofrecía ser examinado desnudo y que probaran en él nuevos candados, grilletes, esposas u dispositivos fabricados por la gente del lugar. Marineros, fabricantes de cuerdas, sacos y todo tipo de materiales intentaron retenerle sin éxito. Uno de los más graves accidentes que sufrió, que casi le costó la vida, fue al intentar escapar de un gran bidón de cerveza.
Se suele considerar a Houdini el mejor escapista de todos los tiempos y también precursor de muchas de las hazañas y retos de este tipo. Escapó de cuerdas, cadenas, camisas de fuerza, todo tipo de esposas, barriles, cajas, baules, bidones, bolsas, sacas, ataudes, jaulas y habitaciones cerradas. También se dice que escapó de «un monstruo marino», probablemente un calamar gigante o ballena, de cuyas tripas consiguió salir airoso. El público que le veía deseaba a la vez que triunfara y que fallara; la sensación de peligro inminente era poderosa en cada uno de sus números.
Un hermano de Houdini le explicó que la gente parecía emocionarse más cuando la hazaña se hacía a la vista del público. Con esa premisa algunos de sus escapes que se convirtieron en clásicos, como el de la camisas de fuerza (para el que se inspiró en un manicomio), los realizaba a la vista de todos, otros los hacía en secreto tras una discreta cortina, donde sus ayudantes no podían entrar, pero tampoco nadie del público ver sus técnicas secretas. En algunos tardaba unos pocos minutos, en los más complejos llegó a tardar más de una hora.

Técnica.




Aunque sus secretos permanecieron bien guardados se cree, por los libros que publicó, lo que pervivió de su colección personal de trucos y los análisis de los estudiosos, que en general realizaba sus proezas sin ayuda de compinches, principalmente ocultando ganzuas, llaves y otras herramientas en los orificios de su cuerpo, por ejemplo tragandose las llaves y regurgitándolas (también se cree que usaba el otro orificio como escondite a salvo de ser examinado.)

Entrenamiento.




Houdini pronto comenzó a inventar nuevos retos como parte de su espectáculo en teatros, en su afán por conseguir lo imposible y causar más sensación. Uno de ellos fue el Bidón de Leche, un angosto bidón relleno de agua en el que era sumergido completamente y del que escapaba tras unas cortinas, fuera de la vista del público. Se dice que pedía a la gente contener la respiración tanto como él mientras intentaba escapar (algo que nadie conseguía) a la par que un gran reloj mostraba el paso de los minutos. La realidad era que solía escapar al poco de entrar; a veces se sentaba durante un rato a leer el periódico mientras la orquesta tocaba música para imprimirle mayor emoción al número. Entonces levantaban la cortina y aparecía Houdini, culminando el número.
Tanto para este como para otros números Houdini hizo algo que es común en muchos escapistas y especialistas en retos y proezas físicas: entrenar hasta el límite. En sus biografías se cuenta que cada día se sumergía en una bañera de agua llena de bloques de hielo. Con la práctica llegó a ser capaz de permanecer hasta tres minutos sin respirar. Eso le permitiría enfrentarse a muchos de los retos mejor preparado que cualquier persona e incluso que algunos atletas. En general no se considera que esas hazañas sean «trucos» como tales, sino simplemente el resultado de una fuerza física, habilidad y técnica en cierto modo «sobrehumanas».
Hay quien dice que una obsesión de Houdini era la muerte. A partir de cierto momento en su carrera, casi todos sus retos supusieron un enfrentamiento directo con un riesgo mortífero, un peligro de muerte real que cautivaba al público, tanto que algunos abandonaban la sala antes de que terminara el espectáculo. Curiosamente Houdini había tenido un accidente en un río siendo pequeño, con siete años, y estuvo a punto de perecer ahogado. Es interesante que muchos de sus retos tengan como protagonista precisamente la inmersión en agua (bidones, acuarios, ríos) en los que siempre acaba burlando a la muerte.
Otro de sus números más grandiosos fue la Cámara de Tortura China (1912) un enorme «acuario» donde era sumergido, colgado boca abajo por los pies, y de donde escapaba al cabo de unos interminables minutos. Lo último que veían los espectadores, antes de que una cortina lo tapara, era la aterrada cara de Houdini, sumergido, golpeando el cristal.
La Cámara de Tortura China era muy parecida a la que aparece en la película, ambientada en la época, El Truco Final (The Prestige). Es interesante que aunque en al menos dos largometrajes sobre Houdini el personaje muere ejecutando ese acto, en realidad el maestro de los escapistas siempre consiguió superarlo, si bien a veces con lesiones, como alguna fractura de tobillo. Dos ayudantes blandiendo hachas añadían un poco de dramatismo al momento, estando preparados junto a la celda de agua para actuar y liberarle en caso de problemas.




Protección legal de las invenciones.




Este número fue el primero que inventó que registró con un copyright. En aquella época los magos empezaban a buscar formas legales de impedir que otros magos copiaran sus números pues había gran rivalidad entre ellos. Houdini había pasado cinco años trabajando en su Cámara; se consideraba un innovador y odiaba a los imitadores. Cuando uno de sus números era copiado o revendido (como pasó con el Bidón de Leche) lo denunciaba ante los tribunales. También disfrutaba yendo a las exhibiciones de los rivales imitadores para exponer sus trucos ante el público y dejarlos en ridículo. No deja de ser curioso que uno de sus números más famosos, la metamorfosis fuera en realidad original de John Nevil Maskelyne.
Alcanzada la fama de estrella internacional, Houdini fue mejorando sus números y complicándolos cada vez más, promocionándolos como muestra de coraje y valor: se tiraba atado desde puentes, era sumergido en cajas cerradas y siempre emergía victorioso de las heladas aguas. Su madre siempre asistió a sus más arriesgadas proezas. Cuando ella murió, para Houdini fue un duro golpe.

Madurez y otros intereses.




A medida que pasaban los años, el físico de Houdini no era el mismo que en su juventud, de modo que tuvo que abandonar algunas de sus proezas. Una de las últimas que popularizó, y que a más gente congregaba en las ciudades, era escapar de una camisa de fuerza suspendido boca abajo, colgado de una cuerda, de una altísima grúa. Lo hizo en Times Square en Nueva York, Washington y en muchas otras ciudades. Pero la tarea era agotadora y Houdini solía acabar dolorido, por lo que comenzó a buscar otras salidas artísticas.
Con el tiempo montó un espectáculo propio en Broadway, que promocionaba con números como la desaparición en el escenario de un elefante. También empezó a dedicar su tiempo a otras aficiones: quiso ser recordado como uno de los pioneros de la aviación (que estaba naciendo en aquella época) y en 1910 fue la primera persona en sobrevolar Australia, con un biplano que había llevado hasta allí.

Otras aficiones.




Houdini también rodó varias películas de acción como protagonista, pero como actor del celuloide no era gran cosa. Esas cintas, que se han podido recuperar, son buenos documentos gráficos sobre sus escapatorias, aunque la gente las consideraba a veces «trucos de cámara» y no eran tan efectistas como el directo. También probó suerte como empresario en la industria del cine, algo que con el tiempo abandonaría. Escribió algunos libros para el círculo mágico describiendo su trabajo y completó una vasta biblioteca personal con libros sobre magia de todas las épocas.

Espiritismo.




La última parte de su carrera la dedicó a una faceta muy especial: ser el azote de los espiritistas. Los millones de muertos de la I Guerra Mundial, así como los avances en las ciencias, la electricidad y el cambio de siglo habían producido un resurgimiento de lo paranormal: eran cuestiones poco entendidas todavía, pero misteriosas y fascinantes para el gran público, que había perdido recientemente a muchos de sus seres queridos. En salones de espectáculos médiums y espiritistas hacían su negocio «contactando» con el más allá.
Houdini nunca había creído en el espiritismo y se mostró especialmente irritado cuando una médium intentó contactar con el espíritu de su querida madre, fallecida años antes. Cuando la médium transcribió el «mensaje literal» que había recibido, Houdini reveló que difícilmente podía ser en verdad su madre: el mensaje estaba en inglés, mientras que su madre solamente hablaba una mezcla de alemán, húngaro y yidis; una cruz encabezaba el mensaje, mas su familia era judía. Indignado, juró entonces convertirse en un cruzado contra el espiritismo.
Obviamente médiums y espiritistas usaban trucos que difícilmente escaparían al escrutinio de un mago. Armado con sus conocimientos, y a veces con disfraces, se presentaba en reuniones para desenmascarar a los fraudes. Publicó artículos en la revista Scientific American, declaró contra el espiritismo ante el Congreso, hizo de cazafantasmas y dejó en ridículo a los creyentes de lo paranormal. Los premios que ofreció a quien demostrara tener habilidades sobrenaturales nunca fueron otorgados a nadie, pues sus engaños siempre eran siempre descubiertos por el mago.

Houdini y Sir Conan Doyle.




De aquella época data su amistad y posterior enfrentamiento con Sir Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes. Cuando se conocieron entablaron una entrañable amistad, pero sus creencias pronto se vieron enfrentadas: Conan Doyle era un creyente del mundo espiritural y paranomal, mientras que Houdini se erigió en cruzado contra todo ello. El escritor llegó a estar convencido de que las habilidades de Houdini eran genuinas, realmente paranormales, y no meros trucos. Como tantos otros, creía que Houdini era capaz de desmaterializarse, a pesar de haber visto cómo el mago desenmascaraba los burdos montajes de los espiritistas como parte de sus espectáculos o le explicaba en persona algunas de sus técnicas de magia y escapismo.

Muerte




El final de la vida de Houdini se produjo en extrañas circunstancias. Ello, unido a su reciente lucha contra lo paranormal y un extraño reto que había planteado para después de su muerte conviertieron el hecho de su muerte en algo tan interesante y misterioso como otros de su propia vida.
Un día de octubre de 1926 unos estudiantes universitarios se dirigieron a Houdini mientras descansaba tras haber terminado uno de sus espectáculos. Uno de ellos le retó a recibir unos cuantos golpes en el abdomen, para comprobar si su resistencia física era tan legendaria como se decía. El mago aceptó sin miedo. Sin embargo, antes de que pudiera prepararse adecuadamente, recibió un primer fuerte puñetazo de un pelirrojo, al que siguieron varios más. Aunque aguantó el envite como un buen actor, había sufrido sin saberlo una rotura de apéndice.
Por su carácter Houdini quiso seguir trabajando durante los días siguientes a pesar de padecer fuertes dolores y fiebre. Finalmente sufrió dos desmayos en una actuación y fue hospitalizado. Tras varios días luchando contra la enfermedad, pareció rendirse ante lo inevitable. Le dijo a su hermano Hardeen:
Estoy cansado de luchar. Creo que esta cosa me va a vencer.
Houdini
En la madrugada del 31 de octubre de 1926, el día de Halloween, Houdini fallecía a sus 52 años. Los médicos emitieron un informe en el que indicaban una peritonitis como causa de la muerte. Su apéndice tal vez llevaba días inflamado antes del incidente con los estudiantes.
El entierro se celebró a los pocos días. Una multitud de dos mil personas acudió al evento, algo tan multitudinario como algunos de sus números callejeros. Pero una cuestión flotabla en el ambiente: ¿Podría el mago escapar de su propia muerte? ¿No sería este otro de sus espectaculares trucos?

El código Houdini.




Tras muchos años luchando contra lo paranormal, el mago había diseñado un reto definitivo aprovechando su propia muerte. Ideó un código secreto que compartió con su mujer, consistente en diez palabras secretas (curiosamente, extraídas de una carta de Conan Doyle). Si alguna vez contactaba a través de algún médium «desde el más allá» usaría esas palabras, de modo que Bess pudiera tener la certeza de que el contacto era genuino.
Diversos espiritistas aseguraron haber entrado en contacto con el espíritu de Houdini, especialmente uno llamado Arthur Ford, aunque su mujer nunca recibió el código secreto. Llegaron a publicar historias falseando incluso el testimonio de Bess para hacer creer que había aceptado que el código había sido revelado, pero nunca fue así.
Al cabo de diez años, su mujer celebró una última sesión, sin éxito. Apagó entonces una vela que simbólicamente había mantenido encendida junto a la fotografía de Houdini. «Diez años son suficientes para esperar por cualquier hombre», dijo. Desde entonces, es tradición entre los magos celebrar sesiones en las que se invoca al espíritu de Houdini cada 31 de octubre.
El ilusionista y escapista más famoso de todos los tiempos, el genio que redefinió la magia y el espectáculo de los retos y proezas, consiguió sin duda algo en lo que había sido un experto toda su vida: que sus hazañas fueran narradas y su nombre perdurada con el paso del tiempo. Buena prueba de ello es que más de 80 años después de su muerte aún se siguen escribiendo historias sobre él.

GUISEPPE CAGLIOSTRO - BIOGRAPHY

CAGLIOSTRO

De Roma a Londres, de Madrid a San Petersburgo, de París a Amsterdam, Cagliostro se introduce en todas las cortes, seduce, fascina, forma discípulos y se enriquece. Tan sincero en su amor por el dinero como en sus investigaciones esotéricas, el extraño conde sigue siendo un personaje inasible. En Palermo, bajo el duro sol de Sicilia, nace en 1743 Giuseppe Balsamo, hijo de‑ un empleado de tienda. Desde su tierna infancia, el pequeño Giuseppe es inquieto e indisciplinado. Es admitido en el seminario a los doce años y se hace expulsar después de una serie de pequeños hurtos. Su padre lo coloca entonces como aprendiz con el boticario de un convento. La manipulación de polvos y ungüentos es una revelación para Giuseppe. Por primera vez, es un alumno atento, apasionado por la química y la farmacopea. Sin embargo, también e5 expulsado después de algunos meses por una broma poco apreciada por los monjes: recita sus oraciones reemplazando los nombres de las santas por los de prostitutas famosas. En Palermo y luego en Nápoles, Giuseppe se vuelve primero pintor para los turistas, luego falsificador de cuadros, fabricante de documentos de identidad, proxeneta... Aprende el arte de la prestidigitación y enriquece sus trucos de magia utilizando productos químicos. Convertido en "mago", vive explotanto la credulidad del público. Una de sus presentaciones termina mal cuando un cliente, al ver que ha sido estafado, quiere recuperar su apuesta de sesenta onzas de oro. Giuseppe Bálsamo debe huir de Nápoles aprisa.
Dívina Serafina"
En Roma, Giuseppe retorna a sus actividades habituales: falsificación de cuadros, colectas a favor de órdenes religiosas imagi­narias y charlatanerías de toda laya. En 1768 conoce a una mujer muy bella, Lorenza Feliciani, con la que contrae matrimonio.Hija de un pequeño artesano, inteligente y ambiciosa, empuja a Cagliostro para que no se contente con sus pequeñas truhanerías y lo bautiza con el nombre de conde de Ca­gliostro. Ella se transforma en Serafina. In­vierten en bellos ropajes y parten a hacer fortuna en España, donde nadie los conoce.Su plan es muy simple: Lorenza‑Serafina, irresistiblemente bella, se deslizará en el lecho de los poderosos mientras que Bálsamo~Cagliostro establecerá en los salones conocidos su reputación de mago. Esta perspectiva no molesta a Cagliostro, quien ya ha oficiado de proxeneta en Nápoles. El plan tiene completo éxito, ya que apenas llegada a España, Serafina seduce al virrey. Cagliostro, introducido por ella en la alta sociedad, embauca a los ingenuos. Los dos timadores viajan luego a Inglaterra, donde Serafina aliviana a un viejo lord de una parte de su fortuna mientras su marido hace evaporarse "torpemente" un collar de diamantes en una experiencia satánica que 'Tracasa". En Francia, ella entibia el lecho del cardenal de Rohan. Muy pronto, Paris no habla más que de la "divina Serafina" y del maravilloso mago que la acompaña.
La masonería egipcia
De capital en capital, Cagliostro se da cuenta de que sus jugadas se vuelven peligrosas y de que puede ser fácilmente desenmascarado. Ya ha probado la paja húmeda de los calabozos londinenses. Entonces, modifica su campo de actividades y se interioriza en la alquimia y en el esoterismo. Se proclama luego el "Gran Copto de Asia y de Europa" y cuenta que es el hijo desposeído de un rey de Trebizonda, recogido en su infancia por el califa de La Meca, quien lo inició en los secretos de Persia, del Islam y de la India. Habría perfeccionado posteriormente su educación con los derviches giradores y luego en una secta egipcia, antes de ser instruido en alquimia en Damasco y después en los laboratorios secretos de los caballeros de Malta... En los años de 1770, la masonería experimenta un impulso formidable y Cagliostro, iniciado en una logia tradicional, decide crear su propia secta, la masonería egipcia, caracterizada por una estructura jerárquica rígida. Su éxito es fulminante y el negocio le produce grandes ganancias. Pero, también, sin duda por primera vez en toda su existencia, Cagliostro parece apasionarse realmente por sus investigaciones. Con dos compañeros lioneses, Magneval y Saint‑Costard, efectúa un trabajo esotérico serio y profundo. Y aquí se revela otro Cagliostro: pensó solamente en documentarse a fin de preparar un nuevo timo, pero se deja llevar por el juego y se transforma en un verdadero esotérico. Sus sistemas simbólicos convierten a muchos en discipulos suyos y la masonería egipcia hace escuela.
El fin de la aventura
En 1786, Cagliostro está en la cima de su gloria. Paralelamente a la masoneria egipcia,no ha podido evitar regresar a sus actividades como mago y manifiesta su habitual atracción por las piedras preciosas. De modo que, cuando estalla el asunto del collar que compromete a la reina María Antonieta, es acusado de haber robado la joya. Detenido, es llevado a la Bastilla el 22 de agosto. Diez días después, queda libre de toda sospecha. Sin embargo, permanece durante casi un año en la Bastilla, lo que le permite aparecer, a los ojos de los liberales, como un símbolo de la arbitrariedad real. Cuando sale por fin en libertad y mientras los parisinos lo festejan, recibe un duro golpe: un decreto de expulsión en su contra. Debe abandonar Francia en el plazo de dos semanas. Regresa a Roma, donde Serafina lo traiciona definitivamente. Lo denuncia al Santo Oficio de mantener relaciones con Satanás. Cagliostro es nuevamente arrojado a prisión, donde muere, demente, en 1795. Aún hoy en día los esotéricos se interrogan sobre el verdadero Cagliostro. Era sin lugar a dudas un pillo sin escrúpulos, pero ello no debería desacreditar sus investigaciones esotéricas. En muchos lugares se practican todavía los rituales de la masoneria egipcia.
La masonería hasta el siglo XVIII
Los primeros masones son, según la leyenda, los constructores de¡ Templo de Salomón. En realidad, es solamente a partir de la Edad Media cuando se forman las primeras sociedades. Los masones (llamados también "francmasones" por sentirse "francos" o libres de toda esclavitud) se organizaban entonces en corporaciones, en cuyo seno los miembros se transmitían secretos estrictamente profesionales, relativos a los métodos y técnicas de construcción. (En francés "masón" significa albañil). Estas corporaciones fueron declinando a partir de¡ siglo XV, para renacer bajo un nuevo aspecto en el XVII: las "logias" que acogen a personalidades de la nobleza, de¡ clero y de la burguesía sin ninguna relación con el arte de la construcción. Los secretos de los masones se refieren en lo sucesivo a orientaciones de tipo más filosófico que práctico. En el siglo XVIII, las logias se multiplican. Es desde Inglaterra, donde la logia principal es la Gran Logia de Londres, protestante y fundada en 1717, que la masonería se expande en Francia. En 1740 se cuenta con una veintena de logias y en 1789 ya son más de seiscientas. El Gran Oriente de Francia ocupa entonces una posición dominante, pero numerosas pequeñas sectas, entre ellas la masonería egipcia de Cagliostro, tratan de darse a conocer.

GEORGE MELIÉS MAGICIAN - BIOGRAPHY

GEORGE MELIÉS



Georges Méliès fue uno de los pioneros de la dirección cinematográfica, tras sus propios creadores, los hermanos Lumière. Nació el 8 de diciembre de 1861 en el boulevard Saint-Martin de París.
Famoso, director de teatro, actor y orgullo frances fue George Méliès. Su padre era un querido y conocido empresario del calzado parisino. Desde pequeño muestra interés y habilidad en el dibujo. Durante su estancia en Inglaterra, y debido a que su falta de soltura con el lenguaje le impedía comprender las obras de teatro, entra en contacto con el mundo del ilusionismo al frecuentar la "Egiptian Hall", dirigida por el célebre ilusionista
Maskelyne.
Más tarde regresa a
París, y a pesar de sus intenciones de ingresar en la Escuela de Bellas Artes, es obligado por su familia a participar en el negocio del calzado. Se encarga de la reparación y el perfeccionamiento de la maquinaria, adquiriendo las habilidades mecánicas que posteriormente le resultarían tan útiles.
Cuando su padre se retiró del negocio, Méliès se negó a continuar con el mismo, utilizando su parte del reparto para comprar en
1888 el teatro "Robert Houdin", del que era asiduo visitante.
Con su incesante capacidad para el trabajo que caracterizó su vida, en los años
1889 a 1890 simultaneó sus labores de director del teatro con labores de reportero y dibujante en el periódico satírico "La Griffe", donde su primo Adolphe ejercía como redactor jefe.
Durante los años siguientes se escenifican en el teatro espectáculos de ilusionismo, cuyos decorados, trucos y maquinaria eran en su mayoría obras del propio Méliès.
Cuando el
28 de diciembre de 1895 Méliès asiste invitado por los Lumière a la primera representación del Cinematógrafo, decide rápidamente comprar una máquina a los Lumière, los cuales se niegan. Entonces opta por construir, a partir de otros artefactos, su propia máquina de cinematógrafo. El 5 de abril de 1896 ya proyecta sus primeras películas en su teatro Robert Houdin. Eran pequeñas escenas al aire libre, similares a las de los hermanos Lumière. Su estilo evoluciona rápidamente buscando crear películas parecidas a sus espectáculos de ilusionismo.
Descubre accidentalmente el truco de sustitución de elementos mediante el parado de la cámara, y es pionero en la utilización de otros métodos como la exposición múltiple del negativo y los fundidos a negro y desde negro.

Tumba de Georges Méliès
Invirtió una gran cantidad de dinero para la creación del que se considera el primer estudio de cine, en el que se utilizaron diversos artilugios, como sistemas mecánicos para cerrar zonas al sol, trampillas y similares.
Creador de alrededor de 500 películas, la paulatina transformación de la industria (monopolizada por
Edison en Estados Unidos y Pathé en Francia), junto con la llegada de la Primera Guerra Mundial, afectaron a su negocio, que fue declinando sin remedio.
En 1903 viajo a
Lyon para editar "!El ataque del Dilofosaurio¡" (Le Dilophosaurus attack!); un film sobre un dinosaurio que ataca a Lyon y a sus ciudadanos. Este film aun se conserva como todos los otros.
Sus creaciones cayeron en un relativo olvido, pero en la década de los 30 comenzó una corriente de reivindicación del genio de Méliès. Es en esta época cuando es encontrado trabajando en una pequeña tienda de golosinas y juguetes de la estación de Montparnase. Se le concede la
Legión de Honor, y en 1932 la Sociedad Cinematográfica le otorga la estancia vitalicia en el Castillo de Orly
Murió en 1938 de un doloroso (aunque rápido) cáncer, que acabó con su vida en 3 meses, el 21 de enero de ese año.
Su videocamara esta en el museo de cinematografia de Paris; junto a la camara de los Lumière.
Sus restos descansan en el
cementerio de Père-Lachaise, en París.
En
2007 es publicada en España La invención de Hugo Cabret, novela del escritor estadounidense Brian Selznick; en dicha obra el protagonista, un niño de 12 años, conocerá la vida y obra del cineasta francés Georges Méliès gracias al hallazgo de un autómata, elemento mecánico que servirá para desarrollar la narrativa de la historia. La novela, con un marcado estilo artístico y cinematográfico, presenta numerosas ilustraciones en blanco y negro realizadas por el propio autor, generando un bonito juego entre la palabra escrita y la imagen; las sensaciones son diversas, pues parece que estás contemplando una película de cine mudo, en la que te conviertes en proyector y receptor del celuloide, que en este caso son las páginas del libro.

JUAN TAMARIZ - BIOGRAFIA




JUAN TAMARIZ - BIOGRAFIA
En Cuanto Juan Tamariz acaba un juego, mientras le aplauden, hace como si tocara un violín invisible. Si fuera verdad que el violín existe y sólo él puede verlo, indudablemente Tamariz, además del más divertido, sería uno de los mejores magos de la historia. Si en cambio lo del violín es un cuento, seguiría siendo uno de ellos, porque los prodigios que celebra con su música los querría para su repertorio la mismísima bruja Morgana. Juan Tamariz-Martel Negrón nació en Madrid, el 18 de octubre de 1942. A los cuatro años se empeñó en que sus padres le llevaran al teatro para ver a un mago, y ahí empezó todo.El gusanillo de la magia estaba instalado en algún eslabón de su cadena genética, porque su tío abuelo, el Marqués D. Luis Negrón, se había ganado en la Andalucía de principios de siglo XX merecida fama como ilusionista. Sus milagros eran tan conocidos como sus correrías bohemias y su afición al juego, con el que consiguió dilapidar las dos fortunas de sus sucesivas y ricas esposas.El niño Tamariz era feliz mostrándole a su pandilla los trucos que había aprendido en las cajas de magia que por Navidad le regalaban sus colegas los Reyes Magos. Cada vez que el mago Marlow actuaba en el colegio de sus hermanos mayores, Juanillo se colocaba en primera fila y allí se quedaba embelesado, como si hubiera visto por primera vez el mar.En cuanto pudo comenzó a ofrecer sus sesiones ante auditorios más numerosos, pidió prestados sus primeros libros, compró sus primeros artilugios y se preparó para ingresar en la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI), que en su imaginación era un lugar tan encantado como una convención de druidas.En cuanto cumplió los dieciséis años, se presentó en la puerta de la SEI, dispuesto a pasar el obligatorio examen de ingreso, pero le dijeron que la edad mínima requerida era veinte años, y que volviera cuando no fuera un mocoso.Dos años después volvió, mintió sobre su edad y dispuso su baraja sobre el tapete para enseñar sus trucos al tribunal de ilusiones.Aquel muchacho con cara de despiste que parecía ser capaz de olvidarse en casa los zapatos, dejó a los examinadores petrificados, con la sospecha de que habían descubierto a un mago que llegaría a figurar en los libros de historia. Aquí está la prueba de que acertaron.En la SEI conoció a compinches como Juan Antón, con el que se unió para el famoso número de "Los mancos", un desternillante espectáculo en el que ambos actuaban con una sola mano, y también su maestro, Arturo de Ascanio.Tamariz hizo también sus pinitos en artes de la parentela mágica, actuando como payaso, titiritero y, seguramente, concertista de violines que sólo ven sus dioptrías. Así iba sacando para comer, "con los tomates de mi amable público", dice, mientras se hacía popular, sobre todo en las tiendas de bicarbonato, producto que adquiría en grandes cantidades para abrillantar la multitud de trofeos que ganaba en concursos, "cinco jurados, cinco cajas de puros", explica refiriéndose a uno de ellos.Juan Tamariz estudió hasta el cuarto curso de Física y se preparó para ser director de cine, lo que hubiera conseguido de no ser por unos señores muy serios, muy franquistas y nada mágicos, que le expulsaron junto a otros compañeros peligrosillos. "No veo diferencias entre Robert Redford y yo -dice con cierta nostalgia cinematográfica-. Puede haberla, no sé. Quizás él es más rubito...".En 1973, como si un meteorito se hubiera desplomado en el país de los magos, Juan Tamariz convulsionó a la profesión en el Congreso Mundial que se celebró en Francia con el "Número de París", que con ese nombre ha pasado a la historia, en el que la lógica se sonroja, los comodines cambian de sitio y viajan a sobres cerrados, unas monedas, como si además de caras tuvieran pies, van apareciendo por las buenas bajo los naipes y también, entre otros muchos embrujamientos y entre mucha risa, Tamariz toca a la armónica una bella cancioncilla. "Lo más grande que yo he visto en magia", escribió Ascanio con un escalofrío en el bolígrafo.Entretanto, su popularidad aumentaba en las tiendas de bicarbonato y en el público en general, debido a apariciones en los televisores del orbe, en los que comparte con el detective Colombo el desgarbo y la agudeza.Su fama de mago es tan grande que en una ocasión, estando hospedado en un hotel de Málaga, una camarera le pidió por favor que la acompañara para que mirara a su novio y adivinara si le estaba engañando con otra.Lo que había producido la confusión a la muchacha eran las magias de Tamariz, tan graciosas como inexplicables, como "Coincidencia total", efecto imposible en el que las cartas de dos barajas, tras haber sido mezcladas por un espectador, coinciden en su orden una por una. O como "El poder hipnótico de los Jokers", en cuya versión final, tras trece años de trabajo, los comodines hipnotizan a la carta elegida por el espectador para que esté en todos los sitios de la baraja, desaparezca y viaje al bolsillo del mago. O como los disparatados malabares, en los que utiliza un huevo de avestruz, un huevo frito y una oreja.El legendario Dai Vernon aseguraba, refiriéndose a Tamariz que "en más de ochenta años que llevo de vida mágica, nadie me había engañado tal como él lo hizo".Cuando le dicen que es uno de los mejores magos de cerca de la historia, él muestra su destartalada dentadura y apunta: "No sé si de los mejores, pero sí el más elegante".Dijo Mihura que "el humor es verle la trampa a todo", y si hay alguien que consiga verle a todo las trampas y que no se la vean a él, ése es Tamariz y éste, su lema: "Magia-Amor-Libertad-Humor-Magia y el resto es la nada".

CHING LING FOO


CHUNG LING SOO


HISTORIA DE LOS NAIPES

¿Qué es un naipe?Una de las principales barreras con las que se encuentran los estudios sobre el origen de los naipes es la dificultad de definir claramente qué es un naipe, ya que ni la materia con la que están hechos (cartulina, papel, seda, marfil...), la forma (naipes rectangulares, cuadrados, redondos, biselados, troquelados...), el contenido (signos españoles, signos alemanes, signos franceses, juegos de familias, cartas de mahjong, naipes educativos, naipes históricos...), o los juegos que con ellas se juegan sirven como criterios de identificación absolutamente determinantes. En los principales museos del mundo dedicados a los naipes pueden encontrarse ejemplos de todos estos tipos de cartas. Tal vez las únicas características comunes a todas ellas son su extrema delgadez -lo cual diferencia las cartas de las fichas u otros objetos utilizados para el juego- y la pertenencia a un grupo de elementos semejantes organizado según un criterio preciso. En cualquier caso, ambas características deben encontrarse inseparablemente unidas en el objeto que usualmente denominamos naipe.
El OrigenEl origen de los naipes o cartas de jugar aún no ha sido establecido con precisión, a pesar de los grandes esfuerzos empleados en ello por los investigadores. Determinar la forma y el momento histórico que definen el origen de los naipes se ha revelado como una tarea enormemente compleja. Sin embargo, parece que encontrar al inventor de los naipes y explicar cómo se extendieron de un país a otro por todo el mundo debería ser una tarea más fácil. Después de todo, los naipes cuentan con poco más de 600 años de existencia en Europa: los primeros testimonios de naipes europeos son de finales del siglo XIV. A lo largo del siglo siguiente se extendieron por Europa con una enorme celeridad y, sorprendentemente, es posible conocer esta expansión no por los mismos naipes, sino por las numerosas prohibiciones de que fueron objeto los juegos de naipes en todo el continente.Aunque no se ha podido conocer con precisión cómo se produjo esta rápida expansión, sí se conocen algunos de sus hitos, por medio de los cuales se han aventurado diversas teorías que descubrimientos posteriores han confirmado o desmentido.
Oriente y los primeros naipesLos naipes llegaron a Europa procedentes de Oriente, pero no como un objeto tangible, sino en forma de descripción en los relatos y textos de distintos viajeros. De este modo se expandió por Europa la idea de los naipes, que generó posteriormente los diversos modelos de barajas «nacionales».Afirmar que los naipes llegaron de Oriente es sólo una primera y poco exacta; aproximación a su origen, ya que esta evidencia sólo sirve como indicación de que no son una creación europea. A lo largo de la historia de la humanidad puede observarse que cada grupo humano, más o menos amplio, ha acuñado algún término para calificar a los otros grupos humanos distintos del propio. Para los romanos, por ejemplo, todas las tribus situadas al norte y el este de sus fronteras eran bárbaros, es decir, extranjeros. Lo mismo sucede con la denominación «Oriente»: en esa época (finales del siglo XIV, principios del XV), Oriente comprendía el norte de África, el sur de la península Ibérica ocupado por los árabes, el este europeo y los países asiáticos comprendidos entre los mares Mediterráneo y Rojo y el golfo Pérsico. También eran una parte de Oriente, como sucede en la actualidad, los países situados al este del Himalaya (Lejano Oriente). Por ello es obvio que señalar que los naipes procedían de Oriente no aporta demasiada precisión a la incógnita sobre su origen.En cuanto a las vías por las cuales los naipes llegaron a Europa, también se han aventurado múltiples teorías. En un principio se adjudicó su introducción a los árabes, que tantas cosas trajeron a Occidente, pero los árabes no tenían cartas, ni su religión les permitía reproducir imágenes antropomorfas. En realidad, el único juego de cartas «árabe» conservado es turco. También se ha mencionado a los gitanos y sus barajas adivinatorias, pero cuando las grandes migraciones gitanas llegaron a Occidente hacía tiempo ya que las cartas eran sobradamente conocidas en Europa. Los naipes o cartas para jugar se han atribuido asimismo, a Marco Polo, quien los habría traído de China, pero parece que Marco Polo no llegó a China y que todas las historias que de allí contó las había oído en Oriente Medio. Otras teorías atribuyen la expansión de las cartas en Occidente a las Cruzadas, e incluso, durante mucho tiempo circularon historias atribuyendo la invención de las cartas a ciertos personajes (Vilhán, Nicolás Papin...) que en muchos casos resultaron ficticios.
El pretendido origen europeo de los naipesTradicionalmente ha existido un gran interés en demostrar el origen europeo de las cartas de juego. Se trata sin duda de un esfuerzo algo paradójico, cuando, como parece generalmente admitido, la idea de los naipes procede de Oriente. La respuesta a este enigma es sin embargo muy sencilla. La mayoría de las cartas utilizadas actualmente en todo el mundo son, en su concepción y características -cuatro palos, una serie de cartas numerales y tres figuras- de estilo europeo, así como la mayoría de los juegos de cartas (considerando que la mayoría de los juegos americanos y australianos también son de origen europeo). Las cartas llegadas de Oriente evolucionaron en Europa y desde este continente se expandieron hasta el último rincón del mundo, principalmente por medio de las barajas española e inglesa. Una muestra de esta influencia puede observarse en Japón, donde las misiones luso-españolas del siglo XVI -en esa época Portugal y el resto de los reinos de la península Ibérica estaban gobernados por un mismo rey: Felipe II; esta unión se prolongó hasta mediados del siglo XVII cuando, bajo el reinado de Felipe IV, Portugal volvió a separarse del imperio español- introdujeron, entre otras costumbres, el juego con las cartas de la baraja española, en especial la variante portuguesa. Así, «carta» se convirtió en karuta, «copas» en koppu, «oros» en oru y «caballo» en uma (literalmente, «caballo»). En Indonesia, la palabra «carta» se convirtió en kertu.Fueran una creación europea o procedieran originalmente de Oriente, lo que sí parece claro es que las cartas iniciaron su expansión a través del continente europeo desde Italia. Por lo menos de ese país proceden los ejemplares y testimonios más antiguos. De Italia pasaron rápidamente a través del sur de Francia -o directamente a través del reino de Nápoles, entonces perteneciente a la corona aragonesa- a Cataluña y el resto de la península Ibérica. Las cartas de juego se extendieron hacia el norte hasta Francia y Alemania, dando origen a las barajas nacionales de ambos países. Desde Francia los naipes pasaron a Inglaterra, donde el modelo francés adoptaría la forma de la que actualmente se conoce como baraja inglesa. Excepto en el caso de esta última baraja, que fue llevada físicamente desde Francia hasta Inglaterra por los impresores y grabadores franceses, parece que las cartas de juego se transmitieron a través de las noticias y descripciones de los viajeros que cruzaban Europa. Ello explica el surgimiento de los diversos modelos de baraja europeos.

viernes, 11 de abril de 2008

VIDAS INTERESANTES "HOUDINI"


VIDAS INTERESANTES "HOUDINI"


EL GRAN LAFAYETTE MAGICIAN - BIOGRAPHY

EL GRAN LAFAYETTE



No nos equivocaríamos si dijéramos que El Gran Lafayette, es quizás el ilusionista más excéntrico que ha existido. Por otra parte, también se le puede contar entre los mejores artistas de nuestro género y eso a pesar de que sus contemporáneos lo acusaban de ser un ignorante en lo que a la magia se refiere. Teniendo en cuenta que El Gran Lafayette también era un artista de grandes éxitos y las empresas le pagaban salarios astronómicos, entendemos que los demás magos sintieran envidia de su éxito y, seamos francos, algo tenían que decir para menospreciarlo. Esto continúa ocurriendo hoy en día, lo cual demuestra que la naturaleza humana no cambia nada.
El Gran Lafayette nació en el seno de una familia judía en Munich, Alemania, el 24 de febrero de 1872 y su nombre original fue Sigmund Ignatius Neuberger. En este punto merece hacerse notar el hecho de que los judíos centroeuropeos han dado grandes nombres a la magia tales como Houdini, Goldin, Carl Hertz, Bellachini y muchos otros aparte del que nos ocupa.
A la edad de 12 años, Siegmund Neuberger emigró a Estados Unidos junto con su padre en busca de nuevas oportunidades, tal como hicieran miles de europeos de aquella época. Sin embargo el oficio de comerciante de telas y joyas de su padre no le convencía y sen sintió atraído hacia el escenario. Poco se sabe acerca de sus primeros pasos como artista. Se sabe, eso sí, que primero trabajó pintando escenografías para teatro y que alrededor de 1890, con un socio llamado Mike Whelan se dirigió hacia el mítico Oeste, rico en minas de oro y plata con la intención de presentar espectáculos de variedades en los pueblos mineros donde había mucho dinero. Aparentemente tuvieron éxito en este proyecto pero las duras condiciones y la falta de ley ( cada noche los socios se turnaban para dormir mientras el otro hacía vigilancia para cuidar el dinero ) hicieron que Whelan dejara la sociedad. Con el correr de los años viajó a Inglaterra y se convirtió en un artista reconocido en aquel país.
Siegmund mientras tanto montó un número de tiro de precisión con arco y flechas y entró en el “vaudeville”, como se denominaban a las variedades en Estados Unidos. Si bien este número no era nada del otro mundo, trabajo no le faltaba e incluso llegó a actuar en el teatro Alambra de Londres. De vuelta a los Estados Unidos estuvo trabajando en teatros menores y en varios”Dime Museums”. Vale la pena que expliquemos en que consistían estos locales pues muchos magos de la época, incluyendo al famoso Houdini, se formaron en ellos. Un Dime Museum consistía en un local que albergaba exhibiciones de tipo científico, animales extraños disecados, etc. y también se ofrecían actuaciones. La entrada costaba 10 centavos o lo que es lo mismo, un “dime” (léase “daim”. En estos locales no era raro hacer 10 a más actuaciones al día. La paga era poca y por supuesto, solo actuaban artistas de poca monta o principiantes haciendo el aprendizaje.
En algún punto de esta época, Sigmund fue cambiando su número y agregando trucos de magia. En 1898 ocurrió algo que afectaría la vida de varios magos y haría nacer todo un estilo de magia. En este año visitó los Estados Unidos el genuino mago Chino conocido como Ching Ling Foo y los trucos que presentó causaron furor no solo entre el público sino también entre los magos. De sus excelentes trucos mágicos auténticamente chinos, unos de los que más efecto hacía era la aparición sobre el escenario de una gran vasija llena de agua. Al vaciarla, su contenido llenaba tres cubos. Durante la semana del 20 de agosto de 1899 Ching Ling Foo lanzó un reto ofreciendo 1.000 dólares a cualquiera que pudiera realizar el truco de la vasija de agua. Tres magos se presentaron: Charles Carter, quien luego sería conocido como “Carter, el grande”; Willian Elsworth Robinson, quien más tarde se convertiría en Chung Ling Soo, el pionero de los magos occidentales haciendo el papel de chino y por último también se presentó Sigmund Neuberger.





Los tres ejecutaban a la perfección el truco de la vasija china de agua. El reto de Ching era únicamente una treta publicitaria y ninguno cobró la recompensa, pero es interesante notar que a partir de entonces los tres incluyeron el truco de la pecera en su repertorio. También es curioso el hecho de que los tres incluyeron magia china en sus espectáculos: Robinson se convirtió en Chung Ling Soo y fingía ser chino hasta fuera del escenario; Carter creó un gran espectáculo con el que dio varias veces la vuelta al mundo y en él tenía un cuadro chino. La aparición de la vasija de agua era uno de los trucos más comentados. Sigmund, quien pasaría a llamarse El Gran Lafayette, introdujo en su programa una serie de efectos de transformismo. Uno de estos era aparecer como mago chino.
En este mismo año de 1899 ocurrió algo más que tendría gran importancia en la vida de Lafayette. En la ciudad de Nashville, Tennesse, él y Houdini coincidieron junto con otros artistas en el mismo programa de variedades. Ambos eran jóvenes que estaban en ese momento luchando por surgir. Por casualidad ambos eran también judíos y seguramente estas dos coincidencias les hizo ser muy amigos. Houdini regaló a Lafayette un cachorro de perra. Era un animal sin ningún tipo de pedigrí, una perra callejera. Lafayette le puso de nombre “Beauty” (Belleza) y este animal se llegaría a convertir en lo más importante de su vida.
En agosto de 1900 Lafayette volvió contratado a Londres por tres semanas. Si bien en su primer contrato aquí con el número de arco y flecha no había impresionado, con este número el cual incluía magia, transformismo y tiro de precisión sí tuvo un gran éxito. Los empresarios ingleses le ofrecieron contratos que tuvo que rechazar por tener compromisos previos en Estados Unidos.
La clave principal del éxito de Lafayette estaba en su espectacularidad. Era un artista que pensaba en grande. Su número era rico en vestuario y escenografía. Sus trucos e ilusiones eran grandes y fastuosas y tenía muchos ayudantes en escena. Cada nueva temporada agregaba nuevas cosas a su programa, hasta que con el tiempo llegó a tener un número de gran envergadura con hasta 45 ayudantes, varios cambios de escenografía y vestuario, caballos en escena, y trucos sorprendentes y originales. El número de El Gran Lafayette se convirtió prontamente en una atracción que llenaba los teatros en los que actuaba, y por lo tanto los empresarios lo contrataban como cabeza de cartel. El pensar en grande de Lafayette le dio muy buenos resultados porque lo aplicaba también en el punto más importante: el salario. El Gran Lafayette y su compañía, eran uno de los números más caros que habían, pero nunca dejó de trabajar porque abarrotaba los teatros.
Aparte de artista, Lafayette era negociante. Como tal tenía la habilidad para lograr los mejores contratos y esto hizo que se convirtiera en un artista tremendamente rico. En agosto de 1900 actuó en Londres con su nuevo número como ya dijimos. Volvió a Estados Unidos donde se convirtió en figura estelar del circuito de teatros Keith. Cambió legalmente su nombre a “The Great Lafayette” y se nacionalizó estadounidense. Después de actuar por todos los estados Unidos volvió a Inglaterra en 1902. Este año fue coronado el Rey Eduardo y la fastuosa ceremonia de coronación de dio la inspiración para una lujosa secuencia de transformismo que incorporó en su número. En ella Lafayette salía como el Arzobispo de Canterbury, el Rey y la Reina, cambiando de un personaje a otro delante del público.
Lafayette fue el primer mago en presentar un truco con un león. En efecto, su sainete mágico “La Novia del León” fue el primer truco que se realizó con tal animal. Consistía en un cuadro argumentado en el cual una doncella cristiana que había naufragado, era conducida ante el califa del país a cuyas costas había llegado. Éste le da a escoger entre formar parte de su harén o ser echada al león sagrado. Ella, por supuesto, escoge el león (¡). El amado de la dama aparece galopando sobre un corcel por el escenario, Lafayette, que hace este papel, se disfraza como ella y es él a quien meten en la jaula con el fiero león. El león salta sobre su victima, pero de repente se levanta en dos patas, se quita la piel y es Lafayette disfrazado de león. El animal que todos habían podido ver que era genuino, ha desaparecido.
Lafayette le gusta vivir bien. En 1903 compró una lujosa casa en Londres, pero poco pudo aprovecharla en los siguientes cuatro años, pues se pasó viajando con su número por Estados Unidos y Europa. En Estados Unidos era dueño de dos vagones de ferrocarril. En uno llevaba su equipo y escenografía, y en el otro iban sus animales y estaban sus habitaciones. Estas eran a todo lujo, y estaban adornadas con cuadros valiosos y otras obras de arte.



¿En que consistía el número de Lafayette?. Veámoslo en la cumbre de su éxito en la Navidad del año 1910, cuando presentó su “A Carnival of Conjuring” (Un Carnaval de Magia) en el teatro Coliseum de Londres, donde había sido contratado no por una semana como era lo normal, sino por seis semanas. Después de varios números preliminares a cargo de unas bailarinas, un tocador de banjo, una pareja de telépatas, una pareja de cómicos y una proyección de “bioscopio”, como llamaban en aquel entonces al incipiente cinematógrafo, se anuncia a El Gran Lafayette, quien sale a escena vestido regiamente. Su primer truco es la red cazapalomas, con la que hace aparecer una por una seis palomas del aire. Lafayette fue quien desarrolló este truco y el primero que lo presentó en el mundo.
Acto seguido, hace aparecer de una tela una cantidad de palomas que vuelan por el escenario y finalmente, de la misma tela, una cabra. El telón se cierra y Lafayette queda en el proscenio. Un ayudante le da un guardapolvos y una boina, los cuales se pone para interpretar a un pintor. Se abre el telón y se ve un marco dorado sobre un caballete. Utilizando un pincel grande, Lafayette pinta mágicamente varios cuadros de madera, los cuales coloca en el marco, y una vez juntos forman un paisaje de una escena campestre.
Después del aplauso coloca un papel en el marco y rompiéndolo por el centro hace aparecer de ahí su perra Beauty. En la siguiente escena se ve un cuarto de baño. Hay una bañera cubierta por una cortina. Lafayette la aparta y dentro hay una mujer bañándose. Ella grita y se incorpora. Lafayette la cubre con una toalla. De repente quita la toalla y la mujer ha desaparecido.
La siguiente parte del número se titula “Transformaciones y sustituciones”. Lafayette sale a escena caracterizado como Ching Ling Foo, el genuino mago chino y hace la aparición de la vasija de agua. Sin dar tiempo casi a que el público reaccione, pasa tras el biombo y sale casi inmediatamente transformado en Jhon Phillip Sousa, el famoso compositor norteamericano de marchas militares y dirige la orquesta. Posteriormente se caracteriza de pintor y se pone frente a un biombo en el cual hay una abertura por la cual se puede ver la cabeza de un hombre de raza negra. Con la ayuda de maquillaje, pelucas y barbas, Lafayette transforma rápidamente a este ayudante en el presidente de los Estados Unidos, el presidente de Francia y el Rey Jorge V de Inglaterra. Lafayette sale del escenario y el “rey” sale de detrás del biombo. Se quita entonces la barba y la peluca y resulta ser el mismo Lafayette. Llama entonces la atención hacia una cesta que ha estado todo el rato en escena, la abre y de su interior sale el ayudante negro.
En el siguiente cuadro Lafayette interpreta el papel de un escultor y amasa una cantidad de arcilla que hay sobre una mesa. Con dicha arcilla forma el cuerpo de una mujer imitando la imagen de Leda del cuadro “Leda y el cisne” de Vasari. Al terminar se sienta en una silla para admirar su trabajo y se queda dormido. La estatua entonces cobra vida y la mesa se transforma en un jardín con una fuente iluminada con luces de colores.
En su siguiente cuadro, Lafayette hace aparecer un oso de peluche al que da cuerda con una llave. El animalito entonces da unos pasos y ejecuta algunas cabriolas. Al parecer se cansa de este juego y se dirige hacia un libro en el que va pasando las páginas torpemente hasta encontrar una que le gusta. Lafayette trata de quitarle el libro, pero el osito se resiste diciendo que no con la cabeza y dando pataditas al suelo.
Después de lo anterior, viene un drama mágico en un acto en el que Lafayette interpreta el papel principal, y cuya base argumental es que el gran cirujano, Dr. Kremser, trata de encontrar una cura para la misteriosa enfermedad de su única hija, y la única forma de hacerlo es sacrificando a su perro. No quiere hacerlo, pero si no lo hace su hija morirá. Pide a un sirviente que prepare al perro para la operación pero éste, conociendo el amor del doctor hacia los animales, se resiste. El doctor le hipnotiza y así se ve forzado a cumplir las órdenes. Mientras, el Dr. Kremser prepara la anestesia, pero se ve afectado por las sustancias que mezcla y cae dormido. En este estado tiene una terrible pesadilla en la que se le presenta un personaje con cuerpo de hombre y cabeza de perro. También tiene una visión de su propio perro y de su hija que le pide que no lo sacrifique. Trata de abrazar a su hija pero ésta desaparece. La criatura con cabeza de perro se acerca a él con un gran cuchillo, le corta la cabeza y la tira al fuego. Entra ahora la hija del doctor y encuentra el cadáver sin cabeza. Mediante un poder misterioso hace resucitar a su padre. El perro entra y el Dr. Kremser lo llama a su lado y lo acaricia. Al cerrarse el telón se ve al Dr. Tirando su escalpelo por la ventana.
La siguiente parte del programa contrasta radicalmente con la escena tan macabra que acabamos de ver. Consiste en la famosa “Banda Transformista de Lafayette” en la cual el artista dirigía su propia banda interpretando música de Sousa, Strauss, Offenbach y otros, a la vez que se transformaba en vestido y gestos en dichos compositores dirigiendo a los músicos con los gestos característicos de cada uno. Piénsese que en aquel tiempo los directores imitados eran conocidos por el gran público y por lo tanto esta sección de su número obtenía siempre un gran éxito.
La sección musical finaliza con un cuadro espectacular titulado “Overtura 1912” en el cual se representa en escena la invasión de las naciones con la música de la Overtura 1812, interpretada por la Banda Transformista de Lafayette apoyada por la orquesta del teatro. Los disparos de un cañón genuino le agregaban emoción al cuadro que termina cuando se instaura nuevamente la paz y Lafayette sale a escena con un vestido militar de gala a lomos de un hermoso caballo blanco mientras desfilan las tropas por el escenario a medida que cae el telón.
El número finaliza con otro sainete mágico: La novia del León, del cual ya hemos hablado.
Todo este número requería una enorme cantidad de vestuario y decorados a la vez que equipo mágico y animales. Todo había sido diseñado por el mismo Lafayette y fabricado bajo su dirección. En este entonces su compañía la componían 45 personas, entre las cuales se contaban carpinteros, electricistas al igual que sus propios tramoyistas, pues Lafayette no permitía a nadie extraño tras bastidores, con la excepción del jefe de escena y del bombero del teatro.

Lafayette el hombre

Will Goldston dijo de Lafayette, que era el mago más odiado del mundo. La verdad es que como persona Lafayette era muy especial. Nunca se mezcló con magos aficionados, y sus pocos amigos magos eran artistas ya establecidos como Houdini, Carl Herz o Chung Ling Soo. Pagaba muy bien a sus ayudantes, pero no dudaba en despedir a cualquiera ante cualquier muestra de deslealtad o desobediencia. En sus tratos de negocios era muy enérgico, siendo uno de los pocos artistas que podían pararle los pies a cualquier empresario. Los criados de su casa tenían que llevar guantes blancos en todo momento, y para ello tenían que cambiárselos varias veces al día. Tenía un carácter explosivo y se vio envuelto en alguna ocasión en peleas a puño limpio por líos de mujeres, por asuntos profesionales o por causa de su perra Beauty.
La mayor extravagancia de Lafayette era el amor desmedido que sentía por Beauty. La perra actuaba cada noche en el espectáculo de su amo, pero además tenía su propia habitación con cama y baño especial, y comía en la mesa en un plato de oro, servido por un criado con guantes blancos. Los criados tenían prohibido referirse al animal como “perro”. En sus viajes, Lafayette solo se hospedaba en hoteles que aceptaran perros y Beauty dormía en su habitación. De hecho, la perra llevaba un collar de cuero con plaquitas de plata con el nombre de todos los hoteles en los que había estado. Los cheques de Lafayette tenían impreso un dibujo de Beauty y dos bolsas de oro bajo el cual se leía: “Mis dos mejores amigos”. Lafayette usaba sus propios contratos especialmente impresos para él. Debajo de ellos había una foto de Beauty y la siguiente frase: “Si los empresarios fueran tan honestos como tú este contrato no sería necesario”. También parece ser que Lafayette fue el inventor de la conocida frase: “Mientras más conozco a la gente, más quiero a mi perro” la cual había hecho poner en un rótulo de madera. En comida y artículos de aseo para Beauty, Lafayette se gastaba en una semana lo que un obrero tardaba en aquel entonces diez semanas en ganar.
En cierta ocasión entró a un restaurante con su inseparable Beauty, y el gerente vino a llamarle la atención y decirle que sacara al animal. Cometió el error de mencionar la palabra “pulgas”. Lafayette se ofendió mucho y dijo que su perra era más limpia que mucha gente y que ahora no se iría del restaurante. El gerente llamó a un par de policías de paisano que entraron a sacar al mago y a su animal. Sin mediar palabra Lafayette sacó la mano y le dio un tremendo puñetazo en la cara a uno de ellos. Por descontado que perro y amo fueron a parar a la policía. Al llegar el caso a juicio Lafayette se defendió hábilmente diciendo que había sido un caso de confusión de personalidad, pues al no estar uniformados los policías él creyó que eran dos ladrones que le venían a robar los valiosos anillos de diamantes que llevaba puestos.
Beauty vivió 15 años y su muerte un drama. En mayo de 1911, después de sus seis exitosas semanas en el Coliseum de Londres y de otros contratos de éxito alrededor de Londres y en Manchester, Sheffield y Newcastle, Lafayette comenzó una gira escocesa en el teatro Empire Palace de Edimburgo. Como siempre habían grandes colas en la taquilla por lo que tanto la parte comercial, como la artística estaban muy bien. Sin embargo la perra enfermó. Lafayette contrató entonces a un médico de renombre quien junto con dos enfermeras estaba de guardia las 24 horas del día. A pesar de ello el animal murió mientras dormía el 4 de mayo. Esto fue un tremendo choque para Lafayette. Un amigo que lo visitó en el hotel para darle el pésame lo encontró desconsolado a los pies de la cama en la cual estaba Beauty sobre un cojín de seda y rodeada de flores. Lafayette actuó esa noche con lagrimas en los ojos.
Los funerales de Beauty fueron otra muestra del amor desmedido del mago por su mascota. Beauty fue embalsamada no por un veterinario sino por un médico miembro del Real Colegio de Cirujanos. Contrató a la mejor empresa de pompas fúnebres para que compraran una tumba, pero hubo problemas porque los cementerios se negaban a enterrar a un perro en lugar sagrado. Finalmente el cementerio de Piershill accedió siempre y cuando la fosa sirviera para enterrar también al mago cuando éste falleciera.
La perra fue puesta en un ataúd de madera fina forrado de zinc y el interior tapizado de seda. Su cabeza descansaba en una almohadilla también de seda, y a su lado tenía su valioso collar. Cada día el desesperado Lafayette visitaba la funeraria para ver al animal embalsamado, y lo mismo hacia cada noche después del espectáculo regresando a su hotel de madrugada. El día escogido para el entierro de Beauty fue el 10 de mayo.
La muerte de Beauty afectó enormemente a Lafayette. El animal se había convertido a través de los años en una especie de amuleto para él, y Lafayette creía firmemente que toda su suerte dependía de ella. Con Beauty muerta el mago tenía la certeza de que su suerte se había agotado, y él mismo moriría pronto. Este extraño presentimiento se hizo realidad, pues Lafayette murió la noche del 9 de mayo de 1911, lo cual permitió que el amo fuera enterrado pocos días después del funeral del animal que tanto amó.

La muerte de Lafayette

La dramática muerte de Lafayette estuvo rodeada de circunstancias tales como la muerte de su amada Beauty, y también por el misterio. Su muerte ocurrió, como ya hemos dicho, un día antes del día en que se iba a enterrar a Beauty, y tuvo lugar en el mismo escenario del teatro Empire Palace de Edimburgo, en uno de los fuegos más terrible que había habido hasta entonces en un teatro en el que, a pesar de no haberse quemado más que el escenario, y no haber habido ninguna víctima entre el público, entre los artistas hubo diez muertos, uno de ellos el mismo Lafayette.

Estaba a punto de terminar la segunda función de la noche pues solo faltaba el último cuadro, “La Novia del León”. En medio de la representación se pudo ver el fogonazo de un cortocircuito proveniente de una lámpara ornamental. A los pocos segundos la lámpara de incendió y cayó al escenario inflamando en su caída un telón. El fuego se propagó rápidamente por la escena. Un responsable del teatro dio la orden de abrir las puertas de emergencia y el público comenzó a salir en orden. El director musical de Lafayette se subió a dirigir la orquesta para calmar al público y que no hubiera pánico. Lo logró pero más tarde perdió la vida. También se dio la orden de bajar el telón de acero contra incendios.
Dentro del escenario, muchos artistas, en vez de escapar, corrieron a los camerinos a buscar sus pertenencias. Varios no volvieron a salir. En el celo por proteger los secretos, Lafayette había hecho clausurar la puerta metálica que comunicaba el escenario con el auditorio. La otra puerta de salida estaba cubierta con bastidores de escenografía. Estos, sin embargo, fueron retirados en pocos segundos y por esta puerta escaparon todos los que se salvaron. Alguien vio que Lafayette también había escapado, pero al oír los relinchos de su caballo que junto con el león y los otros animales había quedado atrapado, volvió dentro para salvarlo. Ya no pudo volver a salir porque por desgracia al entrar por la única puerta abierta y atravesar el escenario en llamas, quedó atrapado del otro lado donde la única salida era la puerta que comunicaba con la sala y que él mismo había hecho cerrar.
Después de extinguir el incendio, las autoridades recobraron ocho cuerpos. Uno de ellos fue identificado como Alice Dale, una chica de 17 años. Fue encontrada dentro de un disfraz de oso de peluche. Así se supo uno de los secretos de Lafayette. Uno de los heridos más graves murió en el hospital posteriormente. De los últimos dos cadáveres encontrados, uno fue identificado por la ropa como El Gran Lafayette.
Los restos de Lafayette fueron llevados a Glasgow para su incineración, ya que Edimburgo no poseía crematorio. Mientras, un diario publicó que uno de los miembros de la Banda Transformista de Lafayette no había aparecido. Se trataba de un trompetista de nombre Richards. Se pensaba que su cadáver podría estar en algún lugar bajo los escombros del escenario.
El viernes que siguió a la tragedia, el abogado de Lafayette pidió a un ayudante suyo que fuera al teatro y buscara entre las ruina del escenario para ver si encontraba algo de valor. El abogado sabía que Lafayette siempre llevaba puestos dos anillos de diamantes, pero cuando él había visto los restos del mago, faltaban los anillos. El ayudante se personó en el teatro y comenzó una búsqueda a fondo. A un la do del escenario había un agujero que hasta hacía poco había quedado cubierto por el pesado telón de hierro de seguridad el cual había caído sobre el escenario durante el incendio. El ayudante se asomó en aquel hueco y descubrió con horror un cadáver carbonizado que había caído por ahí hasta el sótano. El cuerpo fue sacado y en su mano llevaba dos anillos de diamantes. Posteriormente fue identificado de forma positiva como los restos del Gran Lafayette. ¡Habían cremado el cadáver equivocado!.
La razón de la confusión de cuerpos es muy sencilla. En su trabajo de transformismo y cambios rápidos Lafayette usaba un doble. El músico Richards era su doble y por esa razón estaba vestido igual que él cuando se desató el incendio durante “La Novia del León”. Al encontrar un cadáver irreconocible pero con restos de ropa y sobre todo con una espada similar a la usada por Lafayette, todos creyeron que se trataba de él.
Ante este contratiempo hubo que pedir un permiso especial para enviar a toda prisa a Glasgow los restos del artista para su cremación, de forma que sus cenizas estuvieran de vuelta en Edimburgo para el domingo 14 de mayo, fecha del funeral. El mismo director de la funeraria tuvo que hacer arreglos para viajar por la noche con los restos y volver por la mañana.

El entierro de Lafayette

Si Lafayette fue espectacular en su vida, muerto no lo fue menos pues su funeral, con todas las circunstancias que rodearon su muerte, fue algo para no olvidar en mucho tiempo, tanto así que un periódico lo calificó como “el más grande espectáculo gratuito que la capital escocesa había presenciado en mucho tiempo”. Se calcula que entre cincuenta y cien mil personas se aglomeraron en las aceras para ver del paso del cortejo. Éste estaba compuesto por veinte carruajes encabezados por la carroza fúnebre tirada por cuatro caballos belgas azabaches coronados con plumas negras. En el centro venía la urna con las cenizas del mago cubierta con un palio de terciopelo morado adornado con una cruz blanca.
El segundo coche de la procesión era el Mercedes de Lafayette cubierto de crespones y con el interior totalmente tapizado de negro. Fritz, el chofer de Lafayette conducía, y dos criados negros iban haciendo guardia montados en los estribos del coche. Dentro iba un solo ocupante: Mabel, la otra perra favorita de Lafayette. A este coche seguían siete carrozas abiertas repletas de flores, y luego venían varios carruajes con los deudos, incluyendo al hermano de Lafayette, su manager, un representante del teatro Empire Palace, el mago Horade Golding y su esposa y Lalla Selbilni, la bella ayudante de Lafayette. Un destacamento de policía montada escoltaba el cortejo y despejaba la vía.
Al acercarse al cementerio de Piershill, la orquesta del teatro Empire Palace comenzó a tocar la marcha fúnebre de Chopin. El cortejo se detuvo frente a la tumba de Lafayette había hecho comprar para Beauty. Se habían hecho los arreglos para que las cenizas del mago fueran depositadas dentro del ataúd con su mascota y así lo hizo el director de la funeraria, y puso la urna entre las patas muertas del animal.
Aquí surgió una complicación pues los asistentes, sabiendo que Lafayette era judío esperaban que fuera enterrado según los ritos de dicha religión, pero un representante de la sinagoga de Edimburgo explicó que no era posible efectuar el ritual mortuorio ya que sería un sacrilegio en vista de que estaba enterrado a una persona junto con un perro, animal considerado impuro. Esto causó gran indignación entre los deudos que no podían creer que se fuera a enterrar a Lafayette sin ningún tipo de rito religioso. Fue por fin un pastor de la Iglesia Presbiteriana quien se ofreció de voluntario y condujo el ritual funerario, lo cual fue de agradecer por parte de los congregados.
Así, tan espectacularmente como había actuado en los escenarios, se despidió de este mundo El Gran Lafayette, la tumba en la cual reposa junto a su adorada Beauty todavía puede verse cerca de la entrada en el Piershill Cementery en Edimburgo, Escocia.

JORGE BLAS VISITA MALAGA


martes, 8 de abril de 2008

JAJEJIJOJÚ - FESTIVAL DE AVOI -


MUCHAMAGIA - TIENDA DE MAGIA EN MALAGA


VERBIMAGIA - JUAN TAMARIZ -



LA PAREJA ROTA Y RECOMPUESTA



Las parejas de amigos o de amantes se crean, pero ¡ay! También, a veces se rompen. Pero con mi Magia voy a reunir las parejas rotas y que aún deseen ese reencuentro. Quien quiera conseguirlo, que haga lo que voy a ir describiendo:
De cualquier baraja escogeremos 6 parejas diferentes entre sí para no confundirnos, o sea, dos cincos rojos, dos dieses negros, dos reyes rojos etc. Si no disponemos de naipes, cortamos doce papeles o doce tarjetas de visita y escribimos en ellos seis parejas de números, un número en cada papel. Van a representar seis parejas de personas que actualmente están emparejadas pero que de repente, por circunstancias de la vida, se van a separar. Cada pareja se romperá. ¡Así de dura es la existencia!
Encima de la mesa ponemos las parejas de cartas con sus dos cartas juntas pero poniendo las parejas separadas entre sí y cara arriba. De cada una de las parejas volveremos dorso arriba una carta. De unas volveremos la carta superior y de otras, la inferior y la cuadramos de modo que en algunas parejas veremos una cara y en otras un dorso. Representará que las que hemos dejado cara contra cara se estarán besando y las que hemos puesto dorso contra dorso, de espaldas, están enfadados.
Juntamos todas las parejas en un único paquetito, echando una pareja encima de la otra en el orden en que queramos.
Recogemos el paquete de la mesa y vamos a romper las parejas haciendo dos mantones. Cogemos la carta de arriba y tal y como está la dejamos en la mesa a nuestra izquierda, la siguiente en la derecha, etc.... de manera que estamos separando de forma clarísima todas las parejas.
Juntamos los dos montones en el orden que queramos. El de la izquierda sobre el de la derecha, o al revés. Cortad y completad el corte como cuando se juega al mus o a la brisca. Cortad y completad las veces que queráis.
Pero ¡atención! En el último corte, cuando decidamos parar, nos tiene que quedar la carta superior cara arriba, o un papelito que muestre su número. Separad esa carta del papelito y la dejamos aparte. Esta carta nos representará a nosotros. Cada uno estará representado por una carta distinta.
Del paquetito cogemos las tres cartas de abajo y las pasamos encima del paquetito, juntas o una a una, como os dé la gana.
Cogemos la carta de arriba y la perdemos en segundo o tercer lugar por arriba, lo que prefiera cada uno. Cogemos de nuevo dos cartas de abajo y las ponemos encima. Cogemos dos o tres de arriba y las perdemos por el centro, es decir, las podemos poner por cualquier posición menos encima o debajo para así ir mezclando el paquetito. Coged dos o tres cartas más de arriba, volteadlas (si queréis) y mezcladlas por el centro. Pueden ir juntas o separadas. Lo podemos hacer varias veces.
El tiempo y la vida han hecho que no sepamos nada de nuestra pareja y estamos solos. Se ha ido.
Pasamos la carta de abajo encima del paquete. Cogemos varias cartas de abajo y las volteamos y perdemos por el centro para que se mezclen también. El que quiera, que coja alguna más de abajo y la pierda por el centro. El paquetito está supermezclado.
Cogemos la carta que nos ha quedado arriba y la ponemos tapando la que tenemos en la mesa, la carta que nos representa a nosotros. Cogemos cualquier otra carta que esté dorso arriba y la ponemos encimadle paquetito de la mesa. Así, ya tenemos tres cartas en la mesa: la de abajo que está cara arriba y otras dos encima con el dorso hacia arriba.
Vamos cogiendo una a una y en el orden que queramos todas las cartas de las que no vemos el número, las que están dorso arriba y las dejamos encima del montón de la mesa. Nos quedarán en la mano todas las cartas que están cara arriba. Estas cartas las podéis retirar porque no sirven para nada.
Cortad y completad el paquetito que hay en la mesa varias veces pero de forma que la única carta que está cara arriba no quede encima del paquetito. Una vez hecho, decirme ¿tenéis idea por dónde puede estar vuestra pareja?
Seguro que no tienes ni idea.
Extended las cartas en cinta sobre la mesa. Arrastrad con un dedo dos cartas juntas: la carta que está cara arriba y la que está encima de ella. Separad así esas dos cartas del resto. Separamos la pareja que se besa. Yo he intentado influir para que la fortuna haga que os reencontréis con vuestra pareja. Volved esa carta que os está besando y veréis que es la pareja de la carta de arriba. ¡Vuestra pareja! ¡Es ella! ¡O él! ¿Si?.
¡Pues que seáis felices y comáis predices!