martes, 1 de abril de 2008

DAI VERNON


CHARLES BERTRAM


CHANG


CAZENEUVE


CARTER THE GREAT


CARMO THE GREAT


BUCHINGER


BUATIER DE KOLTA


BLITZ


BISHOP


BARTHOLOMEO BOSCO


ANA EVA FAY


ALEXANDER


AL BAKER


EL ILUSIONISTA

El ilusionista

DIARIO 20 MINUTOS / CINE
http://www.20minutos.es/cine/cartelera/pelicula/28529/el-ilusionista/

Título V.O.: The Illusionist

Año de producción: 2006

Distribuidora: Aurum

Género: Drama

Clasificación: No recomendado menores de 7 años

Estreno: 17 de noviembre de 2006

Director: Neil Burger

Guión: Neil Burger

Música: Philip Glass

Fotografía: Dick PopeTítulo

Intérpretes:


Eisenheim es un misterioso mago que consigue desafiar las leyes de la naturaleza y asombrar continuamente al público. Cuando el prestidigitador llega a Viena empieza a actuar con su fantástico espectáculo y en poco tiempo la noticia de su presencia llega hasta el príncipe heredero Leopold. Con la intención de desacreditar al ilusionista, el príncipe acude junto a su prometida Sophie von Teschen, a una de sus funciones. Cuando la bella prometida aparece, enseguida reconoce a Eisenheim y se reaviva un amor de la infancia.
La lucha por el amor de la joven enfrenta a los dos hombres que harán cualquier cosa por conseguirla. Escrita y dirigida por Neil Burger (Interview with the Assassin), "El ilusionista" está basada en el relato corto del ganador de un Premio Pulitzer Steven Millhauser, "Eisenheim The Illusionist".
Una película de los productores de la ganadora de un Oscar, "Crash", protagonizada por Edward Norton, el actor de "American History X" y "Todos dicen I love you" y también director y productor de "Más que amigos". A Norton le acompañan Jessica Biel (Blade: Trinity, Elizabethtown) y Paul Giamatti (Cinderella Man, Entre copas).
Un film donde nada es lo que parece, donde el amor, la obsesión y la intriga se entremezclan con la magia y el misterio.

Crítica

La última película de Neil Burger conjuga una fórmula eficaz y seduce desde la solidez de sus impecables formas y los volúmentes histórico-románticos que la definen.
El ilusionista es un cuento para adultos narrado con exquisito gusto estético y con incontestable equilibrio entre sus piezas. El ensamblaje global propone dos horas de evasión perfectamente vivaces que tienen en la distribución del ritmo y el minucioso antagonismo entre sus personajes protagónicos su baza más distinguida. Burger decora las pasiones, porque de nada sino de un drama pasional se trata, con un cautivador barniz pseudo fantástico que, y ahí radica el pero más gordo del invento, acaba basculando torpemente hacia la balanza del realismo imposible.
La gracia fundamental está en discernir si Eisenheim (Edward Norton) es un mago o un diabólico engañabobos, no obstante Burger mitifica a tal punto sus prodigios en el escenario que acaba por distraer la atención apuntando en direcciones que no piensa seguir.
El ilusionista deviene así, involuntariamente, en fábula decididamente inverosimil, que flirtea con el fantástico, más por el entusiasmo de Burger en alimentar el perfil extraordinario del relato, que por una lógica narrativa con punto de partida y de llegada.
Al final uno tiene la sensación de haber sido tramposamente manipulado, pero no por Eisenheim, que sería lo suyo, sino por un Burger incapaz de medir el impacto dramático de su fascinación hiperbólica por los trucos maestros del prestidigitador. La consecuencia directa es un desenlace imposible, montado a través de flashbacks, que resuelve el misterio comprometiendo el encanto global de la fábula, con un positivismo tan milimétricamente resolutivo como forzado.
El ilusionista hace aguas en ese desenlace que ata cabos sin atención a la lógica, pero la prestancia hipnótica de la puesta en escena y, sobre todo, el recital a tres bandas de Edward Norton, Rufus Sewell y, sobre todo, y una vez más, el monstruo Giamatti, que se merienda sin contemplaciones a todo aquel que se le ponga delante, en vanguardia, en retaguardia, en drama, en comedia o donde sea menester.
El genial protagonista de Entre copas es un plus en cualquier empresa a la que preste sus servicios. El ilusionista no es una excepción. La culpa de que tan excelentes mimbres no se traduzcan en una excelente película es de Burger en su faceta de guionista por poner una bomba en el último acto y en sus funciones de director por visualizar la prodigiosa mente del mago con semejante querencia por lo improbable.
En resumidas cuentas: funciona mejor el engranaje policial que el estrictamente mágico-sentimental. Un matiz: con tanta insustancial nadería exportad por Hollywood, El ilusionista es un drama adulto que se viste por los pies y que, en consecuencia, está muy por encima de la cosecha habitual con que Hollywood nos tortura de un tiempo a esta parte.

EL TRUCO FINAL (El prestigio)


El truco final (El prestigio)

Diario 20 minutos / Cine
http://www.20minutos.es/cine/cartelera/pelicula/28638/el-truco-final-el-prestigio/


Título V.O.: The prestige
Año de producción: 2006
Distribuidora: Warner Sogefilms
Género: Acción
Clasificación: No recomendado menores de 18 años
Estreno: 12 de enero de 2007
Director: Christopher Nolan
Guión: Christopher Nolan, Jonathan Nolan
Música: David Julyan
Fotografía: Wally Pfister
Intérpretes:


En el misterioso ambiente del Londres decimonónico, Robert Angier y Alfred Borden son dos prestigiosos magos y amigos que se admiran mutuamente. Hasta que el mejor truco de ambos se echa a perder y pasan a ser enemigos irreconciliables.

Desde ese momento de desencadena una feroz competencia entre los dos con el fin de acabar con la carrera del otro. La ambición les llevará a protagonizar espectáculos inimaginables con la ayuda de Nikola Tesla, un brillante científico que domina peligrosamente el nuevo e inquietante poder de la electricidad.

Con "El truco final", el realizador Chistopher Nolan (Memento) se apunta al mundo de la magia gracias a la novela "The Prestige" de Christopher Priest.

En su quinta película, en colaboración con su hermano Jonathan con el que firma el guión, Nolan hace un gran despliegue técnico y artístico. La cinta cuenta con un gran reparto encabezado por actores jóvenes pero consagrados como el mundialmente famoso Lobezno de "X-Men", Hugh Jackman (Van Helsing) y Christian Bale (El maquinista), al que Nolan ya dirigió en "Batman Begins". También aparece el prestigioso ganador de dos Oscar, Michael Caine (Hijos de los hombres). Como secundarios de lujo nos encontramos con la actriz de moda en Hollywood, Scarlett Johansson (Lost in Translation), que repite con Jackman tras "Scoop" y el famoso cantante pop David Bowie, que de nuevo vuelve a hacer un inquietante papel en la gran pantalla.

El resultado de todo ello: una intrigante y sorprendente historia sobre la eterna competitividad en el mundo del espectáculo.

Crítica

Esto no es El ilusionista 2, ni por remoto accidente, a pesar de los paralelos fáciles que propone buena parte de la prensa especializada. Nolan viaja mucho más lejos que Burger proponiendo, no una pieza de época sobre ilusiones espectáculo y conejos en la chistera, sino un descomunal manifiesto ilustrado sobre los límites incalculablemente perversos de la ambición humana, sobre la humana debilidad tendente al imposible de embotellar lo inefable, sobre los límites racionales e irracionales de la ciencia como estrategia de dominación y sobre la autodestrucción cincelada a base de codicia y delirios de grandeza.

Hugh Jackman y Christian Bale, superlativos ambos, son los dos extremos de esa enfermiza dinámica competitiva de dos tipos dispuestos a malvender su alma al diablo por un teorema nigromante, la llave de un milagro, un pedazo, corrompido acaso, de la piedra filosofal.

The Prestige es un estudio microcósmico y con apariencia (sólo apariencia) sobre la condición humana y la fragilidad del juicio cuando uno cree tener a mano los instrumentos precisos para tocar el cielo. Es, por supuesto, un inmenso truco de magia, un alarde de prestidigitación escénica de diabólica complejidad y desenlace circense potencialmente tramposo (para gustos los colores), pero detrás de ese código de representación, que no es sino el barniz perfecto de la fábula y, en última instancia una ponderación metafórica que reivindica el ilusionismo como doctrina cinematográfica y al cineasta como ilusionista de la posmodernidad, se esconde un ovillo narrativo incontenible y prácticamente perfecto a medio camino entre el rompecabezas ético-psicológico y un alarde de alquimia existencialista apto, y ése es el verdadero golpe de efecto, para las masas pensantes.

Nolan maneja la adrenalina dramática a su antojo y reivindica al espectador despierto, caminando siempre un paso por delante del respetable y llevándolo a rebufo, echando el bofe, con similar maquiavélica intensidad con que marcaba el ritmo desfragmentado y deconstruido en Memento.

Es improbable que el cine comercial norteamericano sea capaz de emular a corto plazo un espectáculo tan grande, estimulante e inteligente como éste, porque Nolan es de otra pasta, uno de esos cuatro gatos contados que se atreven a infiltrar rompecabezas escénicos en la industria pesada. Por eso es The Prestige un irresistible desafío, caja de sorpresas que no trasciende por ser tal sino por el apasionante sustrato emocional que manipula con tacto exquisito, por la lapidaria esquizofrénica insensatez, panorámica estupefaciente de almas perdidas y raídas por el anhelo ciego de omnipotencia. Un mecanismo de relojería cuasi-perfecto, que sabe no ponerse límite alguno. Si hace aguas a costa del salto mortal del desenlace, que probablemente hace, encuentra entonces el único puente tangible y cierto con El ilusionista de Neil Burger.

Lo demás, que es casi todo, es cine de gran calibre y, profeticemos, una de las mejores propuestas cinematográficas que disfrutaremos en el curso recién inaugurado.

lunes, 31 de marzo de 2008

VIEJAS GIRAS POR PROVINCIAS

¡OH LAS VIEJAS GIRAS POR PROVINCIAS!
Carlos Luis Lamas


Aquella noche en el café, mi amigo el mago....., lo llamaré Fred-pues me pidió que si narraba esta anécdota no lo mencionara- estaba melancólico. Afuera llovía y el agua golpeaba contra la gran cristalera desde la que veíamos a los viandantes caminar con premura. Dentro, los camareros navegaban como avezados marinos entre el mar de mesas y sillas atestadas de parroquianos. El humo prestaba al paisaje una neblina especial.
¡Tu no sabes lo que eran las giras por provincias! – dijo Fred mientras su mirada se perdía en el tiempo. ¡Era como estrenar función todos los días! De los pueblos o ciudades sólo conocíamos el camino del hotel o pensión al teatro. Y también el bar que cerraba el último. Allí aterrizábamos casi todos por no decir todos, después de la función a tomar un bocadillo o la última copa. No faltaban los que cerraban el bar y trasnochaban hasta coger el tren. La verdad es que todos dormíamos durante los trayectos a pierna suelta. ¡Siempre faltos de sueño! – dijo sonriendo el amigo Fred mientras apuraba un vaso de tinto-.
¿Qué tal la convivencia?
¡Había de todo! ¡Amores y odios múltiples! Imagínate que éramos más de treinta en la compañía, sin contar a los técnicos, conviviendo prácticamente casi todas las horas del día. Eso durante meses, algunas compañías los hacían durante años. ¡No te pierdas eso!.
Antes de que me casara con Katia, buscaba a alguna de las bailarinas que me sirviera de “partenaire”. Pero me creaban cada problema.
- Es que pretendías.........
¡No, no, no, nada de eso! Es que indefectiblemente ella se sentía la mujer del mago. Si invitaba a otra de las bailarinas a tomar algo o era más atento con la vedette, me montaba un cirio de narices. Y para qué te cuento si estábamos más de un día en la plaza, y uno ligaba con una espectadora de primera fila....¡Para que te voy a contar!.
Fred encendió el cigarrillo con el que había estado jugueteando, haciéndolo aparecer y desaparecer entre sus largos dedos. Sus ojos penetrantes adquirieron un brillo especial, mientras su voz profunda reinició el relato de sus recuerdos.
Una vez llegamos al pueblo alrededor de las doce de la mañana. Me habían hablado de una pensión que estaba muy bien de precio. Como no andaba muy fuerte de fondos, partí a buscarla.
La patrona era una viejecita encantadora, de pelo blanco, traje negro y un albo delantal en la cintura.
Tienes suerte joven – dijo ella – hoy me ha quedado una habitación libre. Don Serapio, uno de mis huéspedes más antiguos, ha partido precisamente hoy para un largo viaje. Si usted vuelve dentro de una hora, tendrá la habitación preparada.
Me quedaré cuatro días – repliqué yo - . Regresaré para echarme una siesta antes de la función.
Muy bien señor, la tendrá a su disposición.
Me fui al teatro para abrir los baúles. En esos tiempos, todo el equipaje viajaba directamente de camerino a camerino. Los dejabas cerrados y en orden al finalizar la última actuación en una ciudad, y te los encontrabas en la siguiente en tu camerino. Te ahorrabas de andar con maletas para arriba y para abajo, como ahora.
Dejé todo listo par la función y me fui a comer. Luego partí como un “zombi” para la pensión. La viejecita me dio la llave de la calle por si llegaba tarde en la noche y me mostró la habitación . Como sólo veía la cama me tendí vestido sobre ella, puse mi pequeño despertador en la mesilla y me dormí hasta la hora del teatro. Me levanté justo para llegar a la función.. Felizmente estaba cerca. Allí dentro, el ritual acostumbrado: vestirse, maquillarse, ordenar los dichosos veladores, llevarlos al escenario y ponerlos a salvo de la tromba que son las bailarinas entre número y número. Luego esperar tu turno, actuar y esperar la segunda función.
A la salida me fui con los músicos a un bar que ellos habían descubierto y como les encantaba la magia, les estuve haciendo juegos hasta las tantas. Total, dormiría hasta que despertara. ¡A eso de las tres o cuatro de la tarde!- exclamó con una sonrisa cómplice.
No se la hora que sería cuando llegué a la pensión, solo recuerdo que llovía a cántaros. Encendí la luz de la habitación y la miré por primera vez. Una antigua coqueta con espejo ovalado, sobre ella, pañitos muy blancos orlados de bolillo, un macizo armario, un lavabo con su espejo y una cama señorial pasada de moda. Con esto te quiero decir que era alta. Con razón los antiguos no eran dados a los juegos del amor. ¡Si se caían, se podían descalabrar!.
Todo estaba ordenado, pulcro, y limpio, pero un penetrante olor entre agrio y dulzón, que no podría definir, inundaba la habitación. Afuera, seguía lloviendo, y yo estaba empapado. Me desnudé y me metí entre las sábanas de una impoluta blancura. A pesar del olor me dormí pronto, pues estaba agotado.
Unos golpes en la puerta me sacaron del sueño. ¿Quién podía ser a estas horas de la noche?.
Dije el consabido –Adelante- y abrí los ojos. Entre brumas, vi que el sol irradiaba la habitación y en el marco de la puerta distinguí a dos figuras correctamente uniformadas. Por un momento pensé en la policía, pero éstos iban de negro, y que yo supiera, los uniformes de la policía eran grises-
Venimos a llevarnos al muerto –oí desde la puerta-.
¿Qué muerto? – pregunté yo.
El cadáver que está debajo de la cama. Muy eficientemente, levantaron el faldón del cobertor y extrajeron un cuerpo del que evidentemente provenía el olor. Sin medir palabra, se lo llevaron, no sin antes decir.
-Siempre a su servicios, señor.
Como comprenderás, apenas salí de mi estupor. Me vestí rápidamente y me dispuse a salir de aquella casa.
-¿Se va tan pronto, señor?-dijo la encantadora viejecita. Disculpe a Don Serapio, no tenía donde guardarlo hasta que llegaran los de la funeraria. Espero que no le haya molestado durante la noche. ¡Era un hombre tranquilo!.
Fred se encogió de hombros. Afuera seguía lloviendo y dentro, la vida bullía entre copas y humo.

TOP SECRET

TOP SECRET
Carlos Luis Lamas



Por el cielo, mar y tierra el ataque alemán es casi incontestable. Las fuerzas aliadas se retiraban de Dunkerque en la mayor operación de salvamento que ha visto la historia. Para ellos los ingleses movilizaron todo lo que fuese capaz de flotar. Transportaron a Inglaterra más de doscientas mil personas con apoyo de la Royal Navi y la RAF. Pero dejaron en las playas casi todo el material moderno que poseían los aliados. Por esos días el Reino Unido incorpora al ejercito con grado de Coronel a un mago. Su nombre era Jasper Masleline. Nuestro personaje era nieto del genial mago John Nevil Maskeline, creador entre otros efectos de la levitación de un ser humano. Suspendido en el aire sólo por el poder de la mente del mago. Su padre Nevil Maskelini fue el continuador del legado del talentoso abuelo y escritor de unos de los mejores libros de teoría magnético, Our magic.
Os estaréis preguntando, ¿qué pinta un mago en una guerra? De forma más chocarrera se lo tomaron los humoristas de la Alemania nazi en sus viñetas. Un soldado inglés con el puntiagudo sombrero de Merlín y una varita mágica fláccida. Las risas retumbaban en los salones del III Reich. Pero dos años más tarde, pasó a engrosar las lista de personajes más odiados por Hitler con orden de hacerlo desaparecer. Por supuesto no de forma mágica, precisamente. Las actuaciones de Jasper Masqueline le habían costado millones de marcos a la Wehmaght.
El objetivo de las fuerzas armadas inglesas de incorporar a un mago creativo como Masqueline, era la de contar en sus filas con un experto en camuflaje. Os contaré algunas de sus hazañas. Una columna de desvencijados camiones avanza por la carretera. A primera vista, ésa no es la columna que los alemanes buscan. Con esos cacharros ni siquiera llegarán a la primera línea de combate. Mientras los camiones de reconocimiento alemanes se alejan, los tanquistas ingleses son los que ahora se ríen. Debajo de la miserable fachada de los inocentes camiones lo que en verdad avanza es una moderna columna de tanques que ni siquiera deja huella, gracias a otro de los inventos del mago, un aparato que iba borrando los rastros de los pesados vehículos a medida que marchaban.
La lancha torpedera tiene que andar por estas latitudes. El periscopio del submarino giraba una y otra vez y lo único que veía era un lujoso crucero. ¿Cómo son los ricos; ni siquiera en tiempos de guerra dejan de gozar la vida! Debe existir en error en las coordenadas que nos transmitieron, los aviones tampoco han localizado a la torpedera. El capitán del transporte alemán aspiró tranquilo el humo de su pipa. Las noticias que le proporcionaron por radio lo habían serenado. El mar estaba en calma, sólo un barco de recreo lo cruzaría por sotavento. De pronto, como si fuera por arte de magia, unas cortinas se corrieron, varios paneles se derrumbaron como un castillo de naipes, pero de forma organizada y metódica. En un abrir y cerrar de ojos, frente a él tenía una lancha torpedera británica dispuesta a no dejarle cumplir su misión.
Quizás uno de los chascos mas conocidos de la Wehrmaght fue el duelo de los poderosos Panzer contra las ilusiones escénicas de Masqueline. Blindados contra cartones ilusorios. En la guerra de Golfo, Saddan Hussein trató de repetir la jugada, pero los tiempos habían cambiado. ¡Es que la ciencia adelanta que es una barbaridad!
La Lufwaffe dominaba los cielos y para defenderse de ella Jasper Maskeline creó un ingenioso mecanismo. Se trataba de un juego de espejos que giraban contra temibles Stukas, caza bombarderos en picado, cegándoles lo suficiente para que no pudieran atinar en sus blancos. Otro de los ingenios que inventó fueron las minas magnéticas, que no necesitaban que el barco chocara contra ellas para explotar, ya que ellas solas buscaban la estructura de acero para adherirse a ella y explotar.
Esto que os he contado es sólo parte de las aportaciones de este mago inglés a la victoria de los aliados contra la Alemania nazi. Quizás uno de los camuflajes que más le costó conseguir fue hacerse invisible, ya que Hitler había puesto precio a su cabeza, pero también lo consiguió.

viernes, 28 de marzo de 2008

OTRAS ILUSIONES SORPRENDENTES


LAS ILUSIONES OPTICAS

Ejemplos de como la vista y nuestro cerebro nos juegan a veces malas pasadas.





Pica en las imagenes para verlas mejor.









...seguiremos añadiendo curiosidades.






jueves, 27 de marzo de 2008

EL TRIANGULO DE LAS BERMUDAS

EL TRIANGULO DE LAS BERMUDAS
ESTRELLAS MAGICAS- ALEIX BADET


MATERIAL NECESARIO:

40 Objetos pequeños, todos iguales. Puedes usar clips de oficina, monedas pequeñas, caramelos, garbanzos.... etc,etc.

PREPARACIÓN:

Puedes llevar los 40 objetos en el interior de una botellita, y así podrás transportarla de un lugar a otro sin problemas de perder algún objeto. A efectos de esta explicación supondremos que usas “habichuelas” para la formación del famoso “triangulo de las Bermudas”.

PRESENTACIÓN:

El mago explica al público que el misterio del triangulo de las Bermudas es muy fácil de demostrar. La zona de dicho “triangulo” es una de las mas transitadas en cuánto a navegación se refiere, y no es de extrañar que barcos y aviones desaparezcan engullidos por unas fuerzas misteriosas.....

Mientras estás hablando con el público, saca a la vista la botellita y vuelca su contenido encima de la mesa. Ahora vas a construir un “triangulo” con las habichuelas, de unos 40 cms. en cada lado. Una vez formado dicho triangulo, tendrá que ser como el que muestra la figura 1.


Observa cómo cada lado del triangulo está formado por 4 montones de diferente número de habichuelas. Puedes ver en el lado superior como el vértice izquierdo hay un montón de 4 habichuelas, luego le sigue un montón de 3, luego uno de 2, y luego otro de 4 formando otro vértice del triangulo. Una vez tengas construido el dibujo de la figura 1, tendrás un total de 9 montones de habichuelas.


Explica al público que cada “lado” del triangulo está formado por 13 objetos. Cuenta claramente las habichuelas de cada lado (o sea, las de los 4 montones que forman cada lado) y el público verá cómo el mago dice la verdad: 1,2,3,4.... 5, 6...... 7,8,9.....10,11,12,13. (En realidad los 4 objetos que están en los vértices del triangulo se cuentas dos veces).


Ahora entrega a un espectador una de las habichuelas que te han sobrado en la construcción del triangulo (las cuales tendrás en una de tus manos), rogándole que la coloque encima de cualquier montón del triangulo. Una vez hecho esto, y según el lado del triangulo elegido por el espectador para dejar el objeto, el mago hará varios movimientos, pasando algunas habichuelas de un lado a otro. Sin embargo, a pesar de haber un objeto de más, cada vez que se cuenten el número de objetos en cada hilera..... ¡ siempre habrá 13! ¡El objeto dejado en el triangulo por el espectador habrá desaparecido!.


La técnica a seguir es la siguiente: el secreto básico consiste en levantar objetos de uno de los montones que están en los vértices (cuyos objetos se cuentas dos veces) y pasarlos a uno cualquiera de los dos montones del centro donde hay 2 ó 3 objetos (los cuáles se cuentan sólo una vez).


Si el espectador coloca el objeto sobre un montón del “centro” (de 2 ó 3 objetos), el movimiento esencial consistirá en mover un objeto del ángulo de esta hilera y pasarlo al centro de otra hilera adyacente. Una vez hecho este movimiento, cuando se cuenten de nuevo los objetos de cada hilera.... ¡siempre habrá 13 en cada una de ellas! O sea, parece como si el objeto depositado en el “triangulo” por el espectador desapareciese al cabo de un instante.


Como sea que el movimiento anterior tienes que hacerlo cada vez que quieras hacer “desaparecer” un objeto, una vez hecho dicho movimiento puedes coger un objeto de uno de los 2 montones “centrales” y pasarlo al otro montón en la misma hilera. Esta acción no afecta al contaje de los objetos de cada hilera, pero desde el lado del público parece como si el mago lo único que hace es mover varias habichuelas “de un lado a otro”.


Si el espectador coloca el objeto en un montón de 4 objetos (en los vértices del triangulo), entonces hay que hacer dos movimientos esenciales para que el objeto pueda “desaparecer”: mueve un objeto de este montón y colócalo en uno de los dos montones “centrales”. Luego mueve un objeto de uno de los montones que están en los vértices de la hilera y pásalo a uno de los montones “centrales” de una de las hileras adyacentes.


Todo esto que acabas de leer puede parecerle complicado, pero si me sigues con el material en las manos verás que los movimientos son muy evidentes, y se realizan en un abrir y cerrar de ojos. Cuando practiques el juego un par de veces, enseguida comprenderás la serie de movimientos a realizar para que, a pesar de ir colocando objetos en el “triangulo”, siempre aparezcan 13 en cada lado del mismo.


Lo ideal es hacer el experimento 5 veces, haciendo que un espectador coloque 5 objetos en el “triangulo”, contando cada vez los “lados” del mismo para demostrar que cada vez que entra un objeto en el “triangulo” , desaparece misteriosamente.


Para una “presentación” eficaz, tienes que contar los objetos rápidamente. Cada vez que el espectador coloca un nuevo objeto en el “triangulo” tiene que hacerlo también de forma rápida, y lo mismo hace el mago cuando cuenta los objetos. De esta forma, el ritmo de los contajes es cada vez más rápido, produciéndose una hilariosa y extraña situación ante ante la desaparición de cada objeto. Después de 5 “desapariciones” el público ya estará convencido de que pueden ir desapareciendo objetos todo el día. Recoge todas las habichuelas y colócalas de nuevo dentro de la botellita y deja que cada espectador piense lo que quiera. ¡Tu ya has demostrado el misterio del triangulo de las Bermudas!.